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Horror Vacui sábado, agosto 06, 2005 |

Me encontraba yo sujetando el peso del universo sobre mis maltrechos hombros cuando oí un leve taconeo y no tuve por más que asomarme y preguntar y así dije:

- Eh usted, sí usted el que está arriba -y en estas se asomó al borde del universo y me dirigió mirada extrañadora- ¿por qué taconeas?, ¿no ves que me hallo soportando el peso del universo en mis hombros?, ¿no ves que no haces más que hacerme aún más insoportable llevar esta carga?. Vamos di - a lo que él respondió.

- Espera que pronto llega el redoble final y acabo, no te impacientes -y siguió taconeando.

Por todo lo anteriormente expuesto acabo de decidir mi irrevocable entrega en cuerpo y alma a la práctica del Tai chi, pero su aprendizaje lo haré de manera autodidacta, así que voy en busca de parques o jardines o similares, si tras la práctica considero que no me satisface haré algo que tengo en mente desde hace mucho tiempo y es el rescate de duendes y enanitos de jardín; posteriormente liberaré a éstos en el bosque o similar más próximo y una vez allí les daré una charla aleccionadora de como ser autosuficientes y me marcharé.

Por lo tanto si me ven en jardines o similares, o bien estaré en mitad de un baile lento y suave con el Tai chi o bien liberando duendes y enanitos de jardines carceleros.

en minúscula jueves, agosto 04, 2005 |

surtir efecto, en minúsculas iniciando,
señal de violencia encubierta
de desesperación que se palpa en mi mano fría
de suerte que
no es de recibo.

A menos que ejecutes rápido
te sumas.
Un medidor de
- lo que yo siento por ti
en donde él diría:
- lo que yo siento por ti
anuncia
el primer pulso
en vaivén esponjoso metálico
que describe una tumbada
en agonía
hasta, en recorrido lineal,
topar con madera viva.

Charla un poco... machaca un poco;
del origen en desgracia
ya disponibles.
Comprueba pérdidas
hazles refugios
rétales con miedo
desafíales con huesos de odisea
mide riesgo
...
haz algo y desaparece.








Buscando sitio en Lenny krawitz
para tatuarle en un huequito "libre para tatuajes".

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Aquilino III, descendiente de la curiosa y primorosa familia de los Hasbiningaum, habitaba morada en mitad de extensas hectáreas de árboles sobre manto de verdes hojas caidas más tarde posadas, abrazando palacete de piedras grises cubierto de plantas egoistamente trepadoras.

Engendrado por imposición familiar, cuestiones de herencias familiares que no nos ocupan, estuvo los primeros años de su infancia bajo la santificada supervisión del bisabuelo, patriarca de los Hasbiningaum, el copretérito Olivier, quien dio una exquisita extraordinaria y extrema educación victoriana al joven. Antes de morir éste, a lomos de un percherón azotado por una rama en forma de vertiginosa omega, letra griega infinitamente odiada por el octogenario, que le sesgó la cabeza de cuajo, aún pudo la cabeza parlante, separada metros allá del cuerpo presente caliente, mantener conversación con el joven y díjole así:

- Mi querido biznieto, no me extenderé pues puedes comprobar en que incómoda situación me hallo, en primer lugar al percheron me lo azotas por no esquivar la rama en forma de omega, justo fue a dar, el bobalicón, con la rama en forma odiada, en segundo y no menos importante lugar mete dedo limpiado por pañuelo en mi boca -puaf- y saca tres tallitos de hierba que en la caida se me metieron entre molar y su compañero, colmillo y su compañero y paleta y su compañera -el joven doblemente enlagrimado surcando éstas ambas mejillas hinca rodilla a tierra abortando columna hormiguera recolectora y arranca tiernos tallos verdes y mentalmente va cantando "sí me quiere, no me quiere, si me quiere" y sabiendo que en la terminación conocida es tramposeada la cancioncilla-, y ahora que me veo dando el último suspiro y que por primera vez veo mi cuerpo tres metros más allá aún en posición de cabalgada y que mis manos que desde aquí diviso aún buscan idiotas las riendas del percherón, y que pronto estoy abocado a ahogarme con mi propia sangre pues mi cabeza, que no obecede, se va girando sin voluntad hasta que quede cubierta con mis propios líquidos, pues bien he de decirte algo que te será de vital importancia y que nos concierne ... -suspiró cogiendo la última bocanada de viento que encontró- mi querido biznieto todos nuestros ancestros nacieron hermafroditas y a una temprana edad en un rito iniciático se te hace saber reconocer y finalmente elegir, así es que...

Y en estas que dio su último suspiro.

Aquilino VI con absorta mirada se aleja, mientras un cuerpo sin cabeza corretea en círculos haciendo ridículos aspavientos y chocando repetidamente contra árboles y piedras de mediano tamaño, y ahora comprende el por qué de algunos no entenderes. En su alejar éste contonea caderas y ya se ve como vedette del molino rojo anunciada con grandes letras de neón... Aquilina La Bailarina.

martes, agosto 02, 2005 |

TARRO Y CENIZA -BITO´S PLAY-

A Thorko ya me lo cargué en un post anterior pero le he resucitado para la ocasión y, evidentemente, porque me ha dado la gana. La escena transcurre en la actualidad en Central Park, Nueva York. Es de noche y ambos personajes -La Condesa Bathory y Thorko- caminan, a veces, perdidos por el inmenso parque.
Tarro y ceniza

Escena I - Es de Thorko caminando con arreos colgados que arrastra carroza que lleva a la Condesa.

Thorko. -Señora Condesa ¿le manifiesto ahora el dolor que me aqueja? pues no está demás que sepa que me dejaré riñones, lumbares, caderas y demás entre estos correajes, pero por su bien que no podré con el regreso, por eso ahora se lo manifiesto. Y ya que he iniciado conversación, que espero amistosa y recíproca en su responder, déjeme decirle que sería acertado volver sobre nuestros pasos y alquilar también al caballo, pues créame si le digo que al volver yo ya seré un no vivo.Y puesto que aún no me ha mandado callar también le diré que ese tarro que atesora que en manos es cuidado me crea duda pues...

Condesa Bathory. - Maldita sea Thorko -le interrumpe la que seca lágrima que recorre piel blanca que no vió sol- profundizas en mi hastío, lo moldeas, lo retuerces y cuando me lo devuelves éste es asesino que mata de nuevo en hastío. Sigue arrrastrándome en carro, ya está próximo lo que aquí vine a hacer.

Y continúan dos por senderos repetidos en dos y tres veces y cuatro ocasiones que no es conocido camino, ni sitio, ni ciudad, ni centuria.

Escena II - Es de cruces con personajes que habitan siglo y pasean por parque.

Condesa Bathory. -Dime Thorko tú que a más pasos estás ¿aciertas a ver quién cabalgando se aproxima?.

Thorko. - Señora al fin alguien a caballo -dice achicando ojos que así le parece divisar mejor- seguro que el jinete sabrá darnos señal del lugar que nos crea duda, a mí más por el desconocimiento en su conjunto.

Condesa Bathory. -Habla tú Thorko, pregunta tú, inquiere tú sobre un lugar donde almas dejar, puesto que la mía va en este tarro que en manos va. Y sí, perdidos vamos, pero este lugar se me muestra semejante a mi bosque, inquiere Thorko, inquiere.

Ya a su altura, ahora quieto, el jinete les da el alto con mano abierta palma que les mira, con lo que pide se identifiquen.

Jinete. -Policía de Nueva York, identifíquense.

Thorko. -Señor no demuestro la alegría que siento ya que perdidos estamos -y girando mano que señala hacia atrás- ella es mi señora La Condesa Bathory, Erzsébet Bathory y, yo -y agacha cabeza reverenciadora a poco nivel pues la lumbar grita- su humilde sirviente Thorko. Señor vueltas mil hemos dado y no hallamos lugar donde el alma de mi señora dejar, la lleva consigo en ese tarro que agarra manos que nerviosean, díganos y señálenos lugar que antes reverencia -y agacha cabeza inclinadora- le he de dar por a estos dos ayudar.

Jinete. -¿A qué fiesta de disfraces van? -dice con carcajada escondida- En fin... como no les supongo con carnés ataviados y yo en casa debería estar les dejaré marchar. Ah por cierto muy bien conseguido el disfraz, la carroza y la forma de hablar -y suelta carcajada que ahora sonora es y desaparece de la escena-.

Escena III - Es de ambos en madera que compone tronco tumbado ellos sentados. Mitad y media de la madera que ocupa La Condesa Bathory en no permitir arruga en su larga capa de seda y roja ésta es. Tan sólo muestra cuello, rostro y manos, el resto, lo escondido, ahora feo es.
De carne escasa y prieta tanto que ahoga vena Thorko es, y le cubre piel que se pierde en labios que rebosan pitillo en boca que asemeja que cae. Tras dieciséis, que enciende y aprieta y salivea y aparca en boca, en balde porque sufrío de desgana en el fumar, dice así:

Thorko. -Señora quizá no sea este el lugar ni la centuria ni su cometido ni su alma sea a abandonar, mi señora quizá sea mi aflicción de ánimo pero no acierto a ver el brillo en ojos que antes me cegaba -y aspira hasta agotar el pitillo que en sus labios ya pegado está-.

Condesa Bathory. -Maldita sea Thorko ¿por qué te obstinas en las palabras lanzar para hacerte entender? pues yo no estoy en responder -separa manos que mantuvieron tarro agarrado, dirige mirada a éste, y suelta lágrima que ahora no recoge- Mira Thorko, mi alma -recoge aliento que ya se le va- en este tarro está y aquí mismo abandonada será, cava y levanta tierra que la deje reposar, en ceniza se convierta y el gris que adquiera me deje a mí también reposar, pues mira Thorko -y acerca tarro a ojos desorbitados que se quedan- ahora negra está.

viernes, julio 29, 2005 |

Con franca y altanera sonrisa Germán Vetusto Villacuesta Orestes abandonó este mundo; no sin antes agasajar a los que a allí se congregaban con un magistral corte de manga. Con tanto impulso fue ejecutado éste que la mano que agarra brazo que hace ángulo quedose pegada a éste para siempre -entiéndase siempre en su más estricto sentido de eternidad-. Y habló, al mismo tiempo del gesto, así:
- Sin más dilación ahí se pudran los que de aqueste lado se quedan.-

Y dicho ésto entornó ojos, de forma tan vehemente que hasta a la muerte, por allí rondeadora, sorprendióle por su premura, que no era su señalamiento de "tú muerto ya estás" hasta la noche más prolongada que es cuando ésta gusta de asignaciones de "tú a ti te ha tocado". Éste entrecomillado, que atrás va, fue entonado con un dejo claramente gaditano, hecho éste que propició la franca y altanera sonrisa del que está sin vida, o al menos eso figurose la extremamente alterada muerte.

Dieciséis largos días con sus dieciséis largas noches tardaron los heredantes, luego desheredados no sabientes, en dar con envoltura capaz de acoger gesto de mano sobre brazo haciendo corte sobre parte delantera de codo, y seis días más con sus seis noches más tardaron hacendosos funerarios en vestir al no vivo. Por último, los dolientes piden, en íntimas exequias, dos deseos que órdenes son, uno que fuera clavada la arqueada negra caja con doscientos cincuenta mil clavos con cabeza y punta de ligero acero, y dos que entonen los martillazos que clavan melodía fúnebre o réquiem... y que rápido sea todo, íntimo para no estar y rápido para acabar.

jueves, julio 28, 2005 |

Conocí un tipo al que le molestaba en exceso que le tocasen el pelo,
por ello, debido a ello,
siempre pedía que le cortasen el pelo al vuelo. Así que paseó
su personal cabeza cubierta de heridas a
las que nunca dejó cicatrizar
ya que éstas volvían a sangrar
en el siguiente corte al vuelo.

Un día, con enorme sentido práctico, aprendió
a suturar heridas e
inventó un complicado sistema de espejos-laterales,
posteriores, transversales, verticales, anteriores, mágicos, centrales, equidistantes, trágicos, oblícuos, horizontales, gemétricos, planos, lineales, traslaticios, angulares, planos, coloreados, triangulares, curvos, lánguidos, geométricos, espaciales, sólidos, líquidos y gaseosos....
-que le permitió el cosido de éstas que por
encontrarse en el cogote
no eran de fácil sutura -las pobres-.

Conocido este asunto,
se hizo moda el corte al vuelo.
El barbero se enriqueció y
elevó su técnica haciendo dispersos cortes con los ojos tapados,
así como otros tantos subido en bicicleta de una sóla rueda o
agitando tijeras al estilo un dos tres cuatro.... maaaaaaambo.
El tipo abrió un local junto a la barbería al que tituló
"Se suturan las heridas producidas por el tipo de aqueste lado".

Junto a este último local abrió otro, un sociólogo de hermosa melena, recién llegado de
los E.E.U.U., al que tituló
"Sociólogo que estudia el caso de los dos locales de aquestos lados".

miércoles, julio 27, 2005 |

padezco de distorsión - la negociación

-La negociación será muy dura, exenta de concesiones, violenta si se tercia, repugnante e inclasificable, rígida hasta el dolor, pero necesaria e irrevocable en su resolución.

He pensado para mis adentros, mientras, al entrar en casa volvía a ver esa fila negra ordenada y nerviosa compuesta por varios cientos de miles de millones de hormigas que corretean a sus anchas por mi recién adquirido hogar; y con los brazos en jarras, pie dando taconazos secos y leves aunque firmes en su proceder, mirada asesina de asustar hasta producir la muerte con mueca que hace morir, también de susto, al que en primer lugar pusó esa mirada asesina, es decir, yo misma, he dicho así:

- A ver... se me paren todas y negociemos, esta situación, como muy bien saben, es insoportable para ambas partes. Pero advierto que negociando soy una bestia.

Tengo una teoría -una de tantas- aunque ésta inventada sobre la marcha -la de las hormigas-, versa sobre no ampliar el significado de determinadas frases, no acabarlas, no dar todo a entender, como ejemplo vease la última frase "Pero advierto que negociando soy una bestia", si hubiera dejado el punto unas palabras más allá éstas habrían sido algo así como.. "... de lo mal que lo hago" o "...huyendo" o "... asustada", tras este paréntesis, necesario para el entendimiento, retomo.

La portavoz de las hormigas -sé que ese era su cargo entre sus congéneres por el eslogan que llevaba en la camiseta, éste decía así: "soy la portavoz"- ha dado un minúsculo pasito, aunque suficiente para desviar microscópicamente la fila, y ha dicho así:

- Ifirmitivi. Dinis ligir i hiri.

Lo que traducido viene a ser algo así como "Afirmativo. Dinos lugar y hora", de todos es sabido que las hormigas sólo utilizan la vocal "i" debido, en parte, a un error tipográfico de la imprenta que ediciones sm nunca tuvo a bien corrigir en sus "vacaciones santillana" -lo he dicho cantandillo- y también a no se sabe qué manipulación genética sufrida en no se sabe qué época a base de no se sabe qué, o lo que bien podriamos llamar "no tengo ni la más remota idea". Aclarado esto retomo.

Así que, ante mi estupor por no causarle pavor, le dije así:

- Usted, ustedes... ustedas todas -nervioseaba yo- reunámonos ipso facto -"ipsi ficti" que dirían ellas-.

Y sin pensárselo media vez -no alcanzan a dos, tengo una teoría para explicar este hecho, pero no puedo exponerla aquí... shhhhh temo por si me la pisan los del National Geographic y se marcan una serie de documentales a mi costa- me dicen las muy arpías así:

- Cliri, cliri... vi ti primiri gilipillis, nisitris ti sigiimi.

Lo que traducido viene a ser algo así como "de acuerdo" o "ik" que dirían ellas, va, vale, es traducción libre pero considero que llegados a este punto no voy a ser tan sumisa y decido revelarme aunque ésta sea un tanto inadecuada y sin repercusión, pero yo decido el grado de mi revelación, además guardo parte de mi rabia para ser una auténtica bestia en la negociación, ésto ya lo dije antes.

Las acompaño al salón de actos -antes conocido como salón a secas pero ante la magnitud que toma el acontecimiento decido llamarle "salón de actos"-, les sirvo café, una taza para mí y otra enorme con pajitas diminutas para ellas. En un extremo de la rectangular mesa me sitúo, ellas al otro extremo, todas juntitas en una silla, a la cabeza está la reina de todas las hormigas -lo sé por la corona que luce además de la camiseta en la que adivino a leer "sii li riina"- ésta con micrófono amplificador en mano o pata dice así:

- Di grindillini.

Omito traducción por deseo expreso de mi misma y de mi ego.

De acuerdo, pensé, primer asalto ganado, hormigas 1, la que escribe 0, pero aquello era sólo el principio de una larga negociación y yo soy perspicaz, audaz y todo lo que se me ocurra acabado en "az". Así que dije así:

- Señoras, señoras no olvidemos las buenas formas. Pongamos los ases sobre la mesa -creo que no entendieron la expresión o les debió parecer una estupidez porque no dejaban de reir y yo que sólo oía sus jisjisjis- este lugar me pertenece a mi y a mi banco por lo tanto y por lo tonto ustedes deberían abandonar este lugar, además...

Pero ellas interrumpieron con un sonoro alarido, si a un alarido de una hormiga se le puede llamar sonoro, y dijeron así:

- Ñi tini i litimini li qiinitinbi....

No reproduzco más puesto que fue del todo ininteligible, pero, sin abandonar mi gesto de superioridad -falso- les dije así:

- Jiigin istidis cin... (juegan ustedes con...) ventaja, son más y con más mala leche, sin ofender. Abandonen la casa, háganme caso, soy más fuerte, más alta, más.. un montón de cosas que no enumeraré por no aburrirlas, ¿qué me dicen? prometo buscarles un mejor hogar, incluso alimentarlas de por vida, pero lejos de casa, ¿qué? hablen.

Cuchichearon durante unos interminables minutos unas con otras, otras con unas hasta hacerse un lio ellas mismas por lo innumerable de su número... hasta que la reina, con corona, dijo así:

- Ni ni i ni. I cintimis cin vintiji sí, si ti hi icibidi el fliiiisss fliiiiissss jiditi.
Así dijeron "no, no y no. Y contamos con ventaja sí, se te ha acabado el fluss flusss, jódete" las muy usurpadoras sabían del final de mi matabichos, así que ellas, sabedoras, disfrutaban de su victoria. Pero, como dije anteriormente y no mentía, negociando soy una bestia -y sí ahora terminando frase-, así que eché mano al primer bote, éste no era otro que el pronto limpia muebles, y les reproduzco lo que así dije:

- Ustedes, ustedes.... ¿han probado pronto limpia muebles el más eficaz limpiador de muebles y últimamente otro tipo de materiales más modernos ya que se impone la moda de nuevos materiales en los muebles como el metal y y y.... otros? -sí, vale me lie pero estaba nerviosa, al fin y al cabo era una negociación- así que despídanse -primer error, ya que si las dejo despedirse una a una muero antes que ellas- recen lo que sepan -segundo error, quién sabe de sus interminables rezos en ies- encomiéndense al dios hormiga y mueran niñas.

Y dicho esto, y callando por no cometer más errores en la negociación, las rocié con pronto limpia muebles. Y es que tras la negociación perdida, soy una bestia.