tag:blogger.com,1999:blog-139086032008-07-08T13:00:23.073+02:00coloquialmente hablandoLarhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comBlogger143125tag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-27729575047466538792008-02-11T20:47:00.001+01:002008-02-11T23:40:50.442+01:00<div align="justify"><strong><span style="color:#ff9900;">El centro de gravedad de mi bota izquierda sufre de trastornos paranoides.</span></strong><br /><strong><span style="color:#ff9900;"></span></strong><br />Cada mañana, hacia su mitad, me dirijo con cierta impasibilidad de ánimo a la cafetería del centro, esquina calle Ryan, allí donde me sirven el café solo doble más largo del mundo. De estilo moderno, combinando metales grises y maderas obscuras, de líneas rectas y suaves, adornado con multitud de fotografías en blanco y negro, acogedor pero de paso breve de desconocidos, ese lugar es. Posee un ventanal de enormísimas dimensiones, en línea recta frente a él están situadas las mesas y sillas, si hay suerte la mesa de la esquina está vacía, esa que te deja esconder la mitad del cuerpo tras la pared pero que permite observar sin ningún recato el mundo a través de ese enorme ventanal. Mientras me acomodo en la silla de la mesa de la esquina el camarero se acerca con su lento caminar con mi café extremadamente largo y deliciosamente caliente, de una forma delicada meto en mis orejas unos auriculares donde Chet Baker interpreta Misty y es entonces cuando el mundo se para y se torna en blanco y negro y observo desde mi hueco a aquellos que caminan por la calle, malhumorados, sonrientes sabedores del mundo ante ellos, tristones de por vida, alegres inconscientes... van y vienen. Y ante mi café con Chet Baker es todo tan fácil que cuesta una vida volver al resto del día. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Este ritual, que se mantiene en el tiempo, estuvo a punto de ser catastrófico un día de la semana pasada cuando sin callar a Chet Baker me disponía a abandonar tan plácido lugar y mi bota izquierda, de afilada punta y tacón finísimo y largo cuan permitido es, se tambaleó dando al traste con mi intención de ir erguida lo que hizo que diera tres traspiés tres que dieron como resultado el empotramiento de mi cabeza en el costado de alguien al que, en un principio, sólo alcancé a ver sus zapatos. Recuperada la posición en la que se anda intenté disculparme al que el cabezazo di, y al levantar la vista allí estaba Él, tan prendada quedé que se me olvidó eso de juntar letras para hacer sílabas para hacer palabras para hacer frases mientras Él a media sonrisa decía "¿Sueles placar al salir de las cafeterías o tienes algo contra mí que he olvidado?". De espaldas y sin poder dejar de mirarle marché. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Desde entonces tenemos la relación esperada más perfecta que se pueda imaginar, pues cada día en esa cafetería me regala la mejor de sus sonrisas con la que se me alegra el alma y aunque olvide eso de comunicarme mediante el lenguaje bebo café y escucho a Chet Baker interpretando Misty.</div><div align="justify"></div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-64602201398976511552007-10-07T20:35:00.000+02:002007-10-07T20:36:40.413+02:00<div align="justify"><strong><span style="font-size:130%;color:#ff9900;">El cuento del avestruz Marcos.<br /></span></strong><br />Érase una vez que se era un avestruz cuyo nombre era Marcos. Era éste de hermoso plumaje, largas y torneadas piernas y de unos ojos tan grandes e inmensos que le hacían ser el avestruz con los ojos más grandes e inmensos que jamás existió. A pesar de ello no eran sus ojos lo más notorio de Marcos pues contaba éste con un cuello tan cortito que casi juntábanse cabeza y cuerpo. <br /><br />Un día que quejoso correteaba Marcos por las verdes praderas, tanto que sus lamentos podían oírse así en las Antípodas como en Teruel, encontrose con doña Urraca, y así habláronse:<br /><br />- Dime sonoro Avestruz ¿por qué demonios lanzas tan terribles lamentos que no dejaronme dormir?.<br />- Ayyyyy, Ayyyyy…..-para en seco y desconcertado dice- ¿no será usted Doña Urraca o a mí me lo parece?.<br />- Parécete bien.<br />- Y dígame qué hace aquí, en mitad de mi pradera, y… qué hace en este tiempo.<br />- Si he de ser franca tan extraño es para mí como para ti, imagino, gritón avestruz, que la que esto escribe ahora va y me rescata, pero pronto acaba… la historia, pues sueño, creo que ella tiene, y ahora dime a qué vienen esos lamentos, pues si lastimado estás yo cura doy, pero si es por divertimento estos alaridos prometo… –gesticula con manos y rostro- alargar tu cuellos hasta que ni sostenerlo puedas.<br />- Ay pues gran favor me haría señora doña, pues mire que en difícil tesitura me hallo, triste acongojado afligido angustiado… gritón como antes me vio.<br />- Acorte ave, acorte… que la cabeza me estalla con tanta parrafada, diga…<br />- Digo, señora, que, y remontándome lo menos posible, los de mi especie asustones somos, solución dieron mis antepasados escondiendo la cabeza en la tierra, no ver es no temer. Continuaría yo la tradición sino fuera por mi problema, que si bien no me afea, si me limita en mi temor. Mire usted, doña señora, yo que me asusto, y al esconder cabeza he de agacharme tanto tanto tanto que dejo mis lindas posaderas blandiéndose pudorosas.<br />- ¿Y…? –díjole ella con acto atroz de ahogarle cuello.<br />- Pues señora que cuando agáchome temeroso soy poseido de forma posesiva.. ¿usted me entiende?.. poseido, posaderas….<br />- Ya, ya….<br />- Y esa es mi tesitura, agáchome y escondo cabeza si miedo tengo y me expongo a una posesión cuando menos posesiva o guardo posaderas y muero de un ataque a este corazón, si me pinchas no ves que sangro, ser o no ser poseido, con cien cañones…<br />- Ay que te arranco el cuello y zanjo problema si sigues hablando.<br />- Pues deme solución o esta que escribe no pone fin al escribir. Dígame ¿qué hago?.<br />- Déjame pensar –y por la pradera paseó y a él avestruz volvió- jodido en ambos casos te hallas, tanto si escondes cabeza pelona como si no, pues en un caso poseído eres y en el otro de miedo mueres, pues por qué no esconder tus lindas posaderas en el primer agujero que encuentres cuando sientas miedo y con tus plumas tus ojos tapar.<br /><br />El avestruz asintió y de alegría se emocionó. Y así, ambos dos se dieron la mano/pluma en señal de despedida deseando no volver a encontrarse.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-66461913268571642412007-08-01T15:07:00.000+02:002007-08-01T17:36:44.803+02:00<div align="justify">Suelo discurrir tanto, que no escurrir, cualquier pensamiento que acaba tan escurrido, que no discurrido, que se transforma automáticamente en algo insustacial y sin sentido; por lo tanto...</div><div align="justify"> </div><div align="justify"></div><div align="justify"><strong><span style="color:#ff9900;">10 consejos ante la pérdida accidental o no de un útero.</span></strong></div><div align="justify"> </div><div align="justify"></div><div align="justify">1. Realizar con extrema urgencia una pegada de carteles cuya leyenda sea <em>SE BUSCA VIVO O VIVO </em>con una ¿foto? -o dibujo- más o menos fidedigno del objeto perdido. </div><div align="justify"></div><div align="justify">2. Hacerse otro de ganchillo en forma de cúpula. A modo de apósitos, en dos zonas equidistantes de la circunferencia de la cúpula, se colocarán dos hilitos de cadeneta, servirán éstos para facilitar se retirada. Nunca se sabe con cuánta frecuencia cambian las modas de las cúpulas uteriles de ganchillo.</div><div align="justify"></div><div align="justify">3. Confeccionar una de poliuretano. Exiten en el mercado multitud de kits de facilísimo montaje e instrucciones en chino mandarín. Divertido a la par que instructivo.</div><div align="justify"></div><div align="justify">4. Dar una base fina de arcilla al hueco del útero. Una vez endurecida ésta se podrá decorar al gusto de la contenedora. Pudierase, a bote pronto, realizar unas pintadas rupestres al estilo de Altamira, amortizando gastos con visitas guiadas a su interior para, por un módico precio, contemplar dichas pinturas. También está la vertiente Capilla Sixtina, aunque de más difícil elaboración resulta de un acabado preciosista a la par que elegante y distinguido, recomendables también son las visitas con guía instruido y linterna en mano, y con tacto, mucho tacto. Queda terminantemente prohibido la realización de graffitis o la pegada de carteles resultando responsable la empresa anunciadora.</div><div align="justify"></div><div align="justify">5. Si dentro de veinte años Spielberg se decide a rodar la quinta parte de Indiana Jones alquilarle la cavidad del desaparecido útero. Como título bien valdría un "En busca del útero perdido". Sólo permitir el alquiler en caso de ser interpretada por Harrison Ford, nunca se sabe a quién mete uno en su útero, o en su cavidad.</div><div align="justify"></div><div align="justify">6. Utilizarlo como caja de seguridad para guardar joyas u objetos de valor, fuera del alcance de los cacos y gente de mal vivir. También se podrá dejar reposar el alma cual spa recuperador y reparador, fuera del alcance de.... gente de mal vivir.</div><div align="justify"></div><div align="justify">7. En caso, no recomendable, de dedicarse al contrabando... por ejemplo de alfileres pues.... eso. Decorar, recomendable, con materiales acolchados.</div><div align="justify"></div><div align="justify">8. Construir una primorosa bodega, las condiciones de humedad y temperatura son inmejorables. Los caldos allí almacenados son dignos del más exigente de los gourmets.</div><div align="justify"></div><div align="justify">9. Forrar con una tela blanca aplasticada. Se podrán proyectar películas, documentales... el visionado de una película en tales condiciones será una experiencia única e irresistible.</div><div align="justify"></div><div align="justify">10. Con una puerta y siete cerrojos se podrán poner bajo llave todos los discos de vinilo que nos queden en casa, fruta de temporada, ordenadores obsoletos, equipos de música gigantes, desplegables de Elvis Vive,videos de cintas con grosores interminables, libros de texto de bup, jarapas, ventiladores en invierno, radiadores en verano, apuntes de Derecho del Trabajo que aún conservo, zapatos de otras temporadas de los cuales nunda deberiamos desprendernos, toallas y sombrillas playeras, hombreras, nuestra primera enciclopedia chispas, jefes de escalafón superior, cualquier complemento dorado, lycra, fotos y escritos de ex, recuerdos imborrables para que se puedan volver borrables... y un sin fin de objetos que nos harán la vida más llevadera. </div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Y ¡qué coño -nunca mejor dicho- cualquier cosa que susceptible de ser guardada!.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-37025395400419208062007-06-16T00:42:00.002+02:002007-06-16T01:51:47.112+02:00<div align="justify"><strong><span style="font-family:arial;font-size:130%;color:#ff9900;">descarnada, en minúsculas iniciando.</span></strong></div><div align="justify"></div><div align="justify">Fallecí un día en que el sol más naranja jamás conocido no hacía más que extender sus brazos de vistosos y trágicos colores amenazando en esconderse pusilánime y altivo. En su retirada miraba éste desde el horizonte sabiéndose dueño del amanecer siguiente y del otro y del que estaba por llegar.<br /><br />Hallábame sonriente tentada de tocar ese atardecer apoyada sinuosa sobre una barandilla cuando sin más me precipité al vacío, vacío que en cuestión de segundos fue ocupado por un trailer de lona perdida, en mi precipitar pude comprobar que la carga de éste estaba compuesta por miles de millones de trillones de algodones, mi tranquilidad ante la inevitable caída se hizo minúscula cuando al impacto le siguió un clavar de alfileres recién afiladas. Más tarde, ya fallecida yo, descubrí que entre los algodones se ocultaban un mar infinito de alfileres de contrabando. Miles de millones de trillones de clavadas después morí de mortal necesidad.<br /><br />Tras la fatal muerte y un funeral tan bonito como ese atardecer, anduve un tiempo descreída, descorazonada e incluso descarnada. Levité perdida.<br /><br />No ví luz que me guiase. Mi desesperación empezaba a apoderarse de mí cuando en la nada divisé un ser que hacía mí se dirigía, achiné ojos buscándole llaves, a manos sueltas iba él. Y así habló cuando los labios despegó:<br /><br />- Ser fallecido ¿a qué te dedicas pues?.<br />- Pues estaba en una barandilla cuando… ¿iré al cielo?.<br />- Siempre igual, los recién llegados nunca cambiareis. Elige dedicación, di.<br />- Pero ¿quién eres?, ¿dónde estoy?.<br />- Eres, eres una fallecida. Y yo, yo soy D.W. Griffith, famoso antaño y...<br />- Ya, ya… pero….<br /><br />Tras una larga conversación en la que no puedo precisar el tiempo, pues aquí no existe, elegí dedicación. Erizado se le puso el pelo a Griffith y se pellizcaba mientras se alejaba balbuceando “collejera, collejera… grrrrrr una fallecida que se quiere dedicar la eternidad dando collejas”.<br /><br />Pues eso, collejas. Ya blandía puño cuando seguía oyendo renegar al Griffith profiriendo palabras malsonantes“tremenda fallecida esta que quiere total exclusividad, pues será sólo una persona la receptora de sus collejas”.<br /><br />Precioso traje blanco inmaculado, toneladas de blanco y triste maquillaje, ojeras rojas como la sangre que derramé y el alma en un puño y… colleja mañanera que le despierte a él, colleja acompañante al baño para él, colleja con rabia de golpe seco cuando se expresa él, colleja con la más tremenda de las penas en su espejo…. tengo la eternidad, de hecho, estoy instalada en ella. Pues eso, collejas.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-66095512770171461602007-04-25T14:50:00.000+02:002007-04-25T14:52:27.488+02:00<span style="color:#ff9900;"><span style="font-size:130%;">Descargo o lo que sé de cuando no me quiso.</span></span><br /><span style="color:#ff9900;"><span style="font-size:130%;"></span><div align="justify"><br /></span>Este sitio nunca se ha caracterizado por una exposición de la que suscribe en exceso personal. A pesar de ello, en cada escrito hay un sinfín de pinceladas tan personales e íntimas que si tuviera constancia de su trascedencia, y entendederas hacia el que lee, mandaría el susodicho sitio a tomar por ambas nalgas. El motivo, por intranscendente, nace muerto. Me dispongo, pues, a hacer una salvedad a todo lo anteriormente relatado y a hacer una introspección mismamente hacia mis adentros y referir, ya puestos, a por qué sigo sin tener facilidad para el respirado de aire o por qué el nudo en la garganta persiste en su anudamiento. La causa, en última instancia y sabedora yo de ello, es el enamoramiento de vientre, vulgarmente conocido como de tripas. Si bien los enamoramientos de sesera, corazón, alma... incluso los de manos no sufren, en la mayoría de los casos, lesiones duraderas y de irreversibles resultados; no ocurre así en el caso de los enamoramientos de tripas, pues estos persisten en el daño causado a lo largo del tiempo, visible en el hecho devastador de que hay días en que el estómago continúa batiendo caprichoso tripas, sin orden ni mesura.</div><div align="justify"><br />Introspeccionándome me hallaba cuando...</div><div align="justify"><br />decidí cerrar ojos y esperar ser sumida en un sueño tranquilizador. Ocurre -y esto cuenta como inciso explicador- que en la necesidad de ingerir líquido encontré cierto placer al beber Font Vella con sabor limón, no ocurriendo así con el agua mineral a secas que me aburría tanto que dejé de tomarla. Ocurre -igualmente como inciso explicador- que a lo largo de la noche me despierto en varias ocasiones sedienta de este líquido. Ocurre -ya sin ser inciso explicador, sino arranque de la historia verdadera- que me acomodé en la duermevela, caliente, estirada... y en la media vuelta conciliadora me di de bruces con con un ser de escasos centímetros con un cierto y preocupante parecido a James Brolin que me dijo así:</div><div align="justify"><br />- Pide un deseo mujer gigante.</div><div align="justify"><br />- ¿Tres? -dije yo.</div><div align="justify"><br />- No, mujer sorda, uno, pide uno y no te pases de listilla o te quedas sin deseo.</div><div align="justify"><br />Instalada y creyente yo en mi sueño, le pedí agua mineral Font Vella con sabor a limón y por si colaba le pedí que ésta me fuera dada sin necesidad de levantarme a media noche. Ya imaginaba yo el vaso a escasos centímetros de mi sedienta boca siempre que ese fuera mi deseo. Sí, eso deseaba.</div><div align="justify"><br />Al despertar con ese maravilloso sonido del despertador taladrante de sienes me introspeccioné por esto de mis sueños absurdos. Nada más lejano a la triste realidad, pues estando frente al espejo que me devuelve mi bello rostro pude comprobar que en mitad de mi frente se hallaba un grifo de cobre estilo rococó. Me quedé inmóvil, absorta, estupefacta, imbécil... abrí el grifo y de él brotaba la más abundante y fresca agua con sabor a limón Font Vella. Los hechos que sucedieron a continuación serán imaginables y cuando menos entendibles por todos, sin flequillo tapador aquel grifo en mi frente era más visible que la contenedora, yo. </div><div align="justify"><br />Nunca tengo sed. Mis amigos se me disputan en excursiones, viajes, salidas...</div><div align="justify"><br />Esto es lo que sé de cuando no me quiso.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-8252383242701469152007-04-17T23:48:00.001+02:002007-04-25T14:59:41.768+02:00<div align="center"><strong><span style="font-size:180%;color:#ff9900;">R.I.P.</span></strong></div><br /><div align="justify">El día martes 10 de abril han fallecido de accidente de mortal necesidad Los Chiquiprecios. Sus desconsoladas esposas, Las Chiquiprecias, y sus descendientes Los Chiquipreciecitos velarán sus restos allá donde se hallen esparcidos, recibiendo éstos sepultura una vez encontrados, recogidos y pegados sus trocitos. </div><div align="justify">Dejen éstos tanta paz como voces chirriantes se lleven. Oremos por el eterno descanso de sus voces.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Nota Informativa aunque de escaso interés: el suceso tuvo lugar en la carretera que une Numancia con Aicnamun y mientras ésta, principal acceso a la población, se encontraba cortada por una manifestación de caracoles blandiendo pancartas contra la comercialización de la <em>baba de caracol -</em>por entender, los caracoles, que esto constituye un robo y un grave atentado contra su dignidad de caracoles babeantes-. El microbús que se dirigía de ruta por todos los oidos de los compradores maniobró, en el evitar el atropello de los manifestantes, con tan mala fortuna que dió dieciséis chiquivueltas de campana estrellándose contra la silueta de un toro de osborne. En el último aliento de un chiquiprecio se podía oir "una chiquiorangután se balanceaba sobre la tela de una chiquiaraña y como veía que... chiquimuerto soy". A día de hoy, 18 de abril, aún se mantiene cortada la carretera por la manifestación de caracoles, el alcalde de tan ínclita población ha declarado "<em>debido a la tardanza de los babeantes y teniendo en cuenta que aún no ha cruzado la carretera la cabeza de la manifestación procederemos al traslado de la ciudad a unos kilómetros al norte, pues en contactos con el cabecilla de los caracoles me ha sido comunicado que tardarán unos seis años en cruzarla, he dicho". </em></div><div align="justify"></div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1173394689505168722007-03-08T23:52:00.000+01:002007-03-08T23:58:09.813+01:00<p align="justify"><strong><span style="font-size:130%;color:#ff9900;">Respiremos que todo acaba, o no.</span></strong></p><p align="justify">Por enésima vez alguien me contó como verdad verdadera que un amigo de un amigo del primo segundo de un hijo de su tio abuelo casado en segundas nupcias había tenido un encuentro con la chica de la curva, ella ataviada con una vaporosa túnica blanca que haciendo autostop a altas horas de la madrugada fue amablemente invitada a subir al coche por éste y ella mustia y pálida y él mirante de reojo y ella que habla y él que escucha y ella que avisa del peligro de la próxima curva y él que toma precaución salvadora de vida y ella que desaparece. Y él, como no podía ser de otra forma, es descubridor en días posteriores de que una chica murió justito en esa curva hace la hostia de años. Y todo se dá por verdadero y se fabula de igual forma.</p><p align="justify">Sin más motivo que la jodida e incesante curiosidad inicié mis pesquisas, duraron éstas exactamente tres minutos y dieciséis segundos, justo el tiempo que necesité para engatusarla con la promesa de que la entrevista sería leida por los humanos de este planeta, tres más del sistema solar y quince de planetas aún no descubiertos. He aquí lo que me contó.</p><p align="justify">- Ella: ¿Y dice usted, señorita, que publicará esto en un blos?.</p><p align="justify">-Yo: Blog, si.</p><p align="justify">-Ella: ¿Y dice usted, señorita, que lo leerá todo el mundo?.</p><p align="justify">-Yo: Pues... en principio..., es decir..., expuesto, que es lo importante, estará. Pero no creo que lo importante sea sólo que sus lectores sean tres mil millones o tres personas, yo, sinceramente, creo que...</p><p align="justify">-Ella: Eso, señorita, es discutible.</p><p align="justify">-Yo: Pues... puede, pero iniciemos conversación y dejémonos de formalismos-y ella que resoplando asiente- ¿Qué hay de cierto en todo lo referente a la historia de la mujer de la curva?, ¿Y qué te relaciona a ti con todo ello?</p><p align="justify">-Ella: Mire señorita, estaba yo un día en la cola del inem soñando con que vinieran los del CNI para...</p><p align="justify">-Yo: ¿CNI?.</p><p align="justify">-Ella: Si, calla, no interrumpas que ya iba embala, Centro Nacional de Inteligencia, servicios secretos españoles, pues eso... que esperaba que me pidieran que me alistara en sus filas, agente secreto yo... ay -miraba para el techo como esperando que le cayera una maritoñi de chocolate- espia por el mundo mundial, cuando de repente se me acercó un tipo moreno, bajito, orondo y con bigote de la DGT, que me dijo así "¿busca trabajo señorita?", y tras una charla me encontré alistada en la Dirección General de Tráfico. En un principio me imaginé en una gran sala de controles con lucecitas de colores controlando el scalextric traficateril, en un principio... pues ocurrió que consistió en que me sueltan en una curva y a esperar que pase alguno a gran velocidad, enseño pierna, me suben... me hago la lánguida blanquita, aviso del peligro de la curva, abro la puerta con cuidado de no ser vista y me tiro a la carretera. Y a esperar a otro. Así todas las noches.</p><p align="justify">-Yo: ¿Qué?</p><p align="justify">-Ella: ¿Se lo vuelvo a contar, es que no me ha oido?.</p><p align="justify">-Yo: No, no, la oí, sólo es que estoy perpleja. </p><p align="justify">-Ella: Ay señorita, pues más de eso....</p><p align="justify">-Yo: Perpleja.</p><p align="justify">-Ella: Pues eso, que más quedará así si le cuento que mi Pepe me ha dejado pues no se fía de mí, no me cree cuando le digo que he estado en Cádiz, pues dice que al día siguiente oye a tal o cual tipo hablando de la mujer de la curva que se vió en Cuenca. </p><p align="justify">-Yo: Ay.</p><p align="justify">-Ella: ¿Qué le duele señorita?.</p><p align="justify">-Yo: No, nada, era un lamento por su historia.</p><p align="justify">-Ella: Pues espere, que le cuento que me pego unos piñazos tremendos al caer del coche en marcha y ni un alarido de dolor puedo dar para no ser oida.</p><p align="justify">-Yo: Vaya.</p><p align="justify">-Ella: ¿A dónde?.</p><p align="justify">-Yo: No, no, no era un imperativo, sólo una expresión, apenándome.</p><p align="justify">-Ella: Vale, pues he de irme, esta noche voy para Oviedo, hay un par de malas curvas. ¡Ah!, por favor no diga que me llamo María Régula Piñero García, en caso contrario, con la fama sobrevenida, dejaría de tener efecto mi trabajo, vuelta a la cola del Inem, ya sabe señorita.</p><p align="justify">-Yo: No se preocupe María Régula. Vaya.</p><p align="justify">-Ella: ¿Se sigue apenando por mí?.</p><p align="justify">-Yo: No, ahora sí era imperativo, vaya, vaya a trabajar.</p>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1169896313560439172007-01-27T12:10:00.000+01:002007-01-27T12:11:55.043+01:00<div align="justify"><strong><span style="font-size:130%;color:#ff9900;">mentira</span></strong></div><div align="justify"><br />Metí cada una de mis manos en cada una de las cuencas de mis ojos, descubrí el paulatino aumento de dolor que me producía cada avance de éstas por las antes mencionadas cuencas e ipso facto aparté las mías manos de mis míos ojos. Pero no ocurrió lo mismo con él, pues resolví meterle hasta lo más profundo de los míos ojos y ello sólo produjo que al dolor, antes también mencionado, se sumara por añadidura la decepción de, por a sabiendas del resultado, haber provocado un dolor bestial, y por ende gratuito desmesurado insolente bravucón desolador y lo que es peor, vacío, el dolor vacío es el peor a sentir. Todo se resolvió como se resuelven los bucles, si los pliegas ante un espejo desaparecen, o eso creo.</div><div align="justify"></div><div align="justify"><br />Sigo pensando que si los tontos volaran coparían todo el inmenso cielo azul y no dejarían ver la luz del sol, aunque, sinceramente y a estas alturas no sé si yo estaría tapando la visión al resto de los abajo mirantes o siendo privada de la luz y sobre la tierra de los rayos solares.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1169078711309307162007-01-18T00:57:00.000+01:002007-01-18T01:05:11.800+01:00<div align="justify"><strong><span style="font-size:130%;color:#ff9900;">Con cualesquiera de tus nombres.</span></strong></div><div align="justify"> </div><div align="justify">Cada mañana, desde tiempos inmemorables, se repite el mismo ritual; al sonar la dulce melodía tocapelotas que tiene dentro el aparato despertador juro en nombre de todos los dioses menores que justo la noche siguiente mi hora de retirada a mis aposentos tendrá por nombre un número prudente, las doce, pienso, y de no ocurrir así que me crezca joroba y en su parte más elevada una planta monocotiledónea y poco vistosa, eso, y no otra cosa, me digo.</div><div align="justify"><br />A pesar de ello mi sentimiento de culpabilidad, al irme a dormir a las dos de la madrugada a la siguiente noche, es completamente nulo. </div><div align="justify"><br />Relato a continuación, con ávido interés en ser creida pues historia cierta es, lo que aconteció la pasada noche y como no está en mí el implorar credibilidad me limitaré a contarla.</div><div align="justify"><br />Da comienzo ésta en una noche de esas noches que vienen tras quedarse todo obscuro y caer la antes mencionada noche, es decir de noche. Pasadas las dos de la madrugada son en minutos superiores a dieciséis y ya me hallo en completa conjunción con el resto de mortales que duermen, cuando de repente repentino me despierto al notar presencia desconocida, alargo el brazo -aunque no en sentido literal pues no es su naturaleza la elasticidad- palpador pero mi sentido táctil que debe andar aún dormido no acierta con lo que allí está. Enciendo la luz al mismo tiempo que lanzo grito desgarrador pues junto a mí y tapado, simulando dormir, hay una bola grande que no acierto adivinar lo que es. </div><div align="justify"><br />- ¡Arghhhhhhhhhhhhhh! -acerté a decir, enmudecida y sin poder mover músculo huidor, salvo los que ayudan a la voz, con lo que repetí- ¡Arghhhhhhhhh!.</div><div align="justify"><br />- ¿Qué, qué y más qué? -me dijo una bola de exageradas dimensiones.</div><div align="justify"><br />- ¿Quién eres, qué.. qué haces aquí?.</div><div align="justify"><br />- Bien, comencemos y a pesar de que en algún momento habré de pedir disculpas por semejante interrupción no esperes que lo haga en este momento pues estoy cabreado en exceso y eso me hace perder los modales que en otro momento me hicieron merecedor de una exquisita educación que...</div><div align="justify"><br />- Va, inquirí que quién eres, di tú.</div><div align="justify"><br />- Bien, soy Plutón, el anteriormente conocido como planeta Plutón y he venido a este tu planeta a ....</div><div align="justify"><br />- ¿Y qué coño haces metido en mi cama? - mi perplejidad que iba en aumento no le pudo ganar a mi curiosidad y, junto a mi recién adquirida inmovilidad asustaril, me mantuvo preguntona.</div><div align="justify"><br />- ¡No tengo nada contra ti pero si vamos a comenzar esta relación con ofensas me doy la media vuelta y continúo mi sueño relajador y reconstituyente!, tú decides.</div><div align="justify"><br />- Está bien, di, pero las manos... digo los.. lo que sea, que lo tenga yo a la vista ¿eh?, di.</div><div align="justify"><br />- Te cuento graciosa y blanquita terrícola, andaba yo ahí todo lisonjero dando vueltecitas despreocupadas alrededor del sol cuando me llega por ondas estelares la noticia de que me ya no soy un planeta y que ahora seré un simple planeta enano, ¡no te jode, planeta enano con esta planta que poseo!, me he cabreado tremendamente y me he salido de la formación estelar, ahí se queden ellos planetitas pomposos y ridículos, puto plutón decían.</div><div align="justify"><br />- ¿Y por qué te has metido en mi cama? -dije aún a sabiendas de lo ridículo de la inquisición.</div><div align="justify"><br />- A ver, si me echan di tú... ¿a dónde voy? -y habló más y más aunque me llegó al alma por rememorar eso de yo sin tí no sé donde ir- no tengo donde ir.</div><div align="justify"><br />Considerando lo avanzado de la hora que era y temiendo que aquella conversación no llegara a buen término, di por zanjado el tema esperando que al despertar todo estuviera cercano al sueño (que ya un día barrí junto a la Srta. Torio todas y cada una de las escaleras del Big Ben). Y apenándome del desheredado planeteril le arropé como mejor pude y me dispuse a volver al sueño antes interrumpido.</div><div align="justify"><br />Al despertar cumplí con el ritual de juramentos sobre la hora de retirada de la noche siguiente no sin antes palpar con el brazo no elástico para comprobar que todo fue un sueño, y así fue, ningún planeta cohabitó esa noche conmigo, pues sola estaba. Pero justo en ese momento en el que respiraba relajada y comenzaban mis juramentos se abrió la puerta del aposento y entró Plutón con enorme sonrisa y una bandeja con el mejor de los suculentos desayunos nunca tomados. Y así dijo el planeta:</div><div align="justify"><br />- Buenos días terrícola dormilona, mala costumbre tienes de nunca desayunar, te quedarás enana como yo -dijo guiñándome un ojo y a carcajada amplia- va... desayunemos que has de ir a trabajar.</div><div align="justify"><br />- Vale -dije.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1168467825717461392007-01-10T23:17:00.000+01:002007-01-10T23:23:45.800+01:00<div align="justify"><span style="font-size:130%;color:#ff9900;"><strong>- "Puede que sí o todo lo contrario...</strong></span></div><strong><span style="font-size:130%;color:#ff9900;"></span></strong><div align="justify"><br />...aunque con toda seguridad sí, pero puede que poco probable". Fueron las primeras palabras pronunciadas por Germán Vellatusta nada más sufrir en propias carnes el alumbramiento de la que abierta de piernas estaba y manifestante en grito ensordecedor se encontraba, su parturienta y doliente madre. Los allí presentes no daban crédito a lo oido, ni a los amigos faltos de dinero, así que, aunque certeros en lo escuchado, nadie ni ser ni animal ni vegetal ni mineral comentó lo allí ocurrido. </div><div align="justify"><br />No volvió a hablar el nenonato, por más que la madre amamantísima le pidiera entre risitas histéricas "di tú, sí di tú lo que dijiste mientras te estaba pariendo, di que no fue ensoñación mía, repite o no comes hoy", hasta que fue cumplidor de los tres meses de tierna edad en que volvió a repetir - "Puede que sí o todo lo contrario aunque con toda seguridad sí, pero puede que poco probable, ¿comeré hoy?". Ya la paridora sospechó que la indecisión sería la fiel compañera del mamón que ansioso buscaba la leche hambriento de tres meses repitiendo el puede que sí o todo lo contrario aunque con toda seguridad sí, pero puede que poco probable. </div><div align="justify"><br />Y así fue sucediendo su vida, instalado en la indecisión más absoluta, tanto que no le hacía falta ni hablar pues sólo con la mirada y el mover tintineante de su cabeza daba respuesta a cualquier interrogante aunque fuese un "¿qué tal estás?" educado y sin intención de escuchar respuesta, él se debatía entre un "puede que esté bien o todo lo contrario aunque con toda seguridad esté bien, pero puede que poco probable" que hacían que cualquier ser humano o animal o vegetal o mineral huyera en acertada escapada hacia el silencio. </div><div align="justify"><br />Murió Germán ya octogenario, próximo al nueve más el genario, ante un dolor agudo fuerte de morir llorando y con un "puede que sea ahí el dolor o en el lugar contrario, aunque con toda seguridad sea ahí, pero puede que poco probable".</div><div align="justify"></div><div align="justify">Descanse en paz, o puede que no, aunque con toda seguridad puede que no existiese, pero puede que todo lo contrario. Pues eso.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1166449240585146232006-12-18T14:32:00.000+01:002006-12-30T03:29:25.733+01:00<div align="justify"><strong><span style="font-size:130%;color:#ff9900;">Cuento navideño.</span></strong><br /></div><div align="justify">Éranse una vez tres personajes singulares ataviados ellos con capas de variopintos colores, gorros plumíferos de formas imposibles y zapatitos de puntas retorcidas. Eran ellos, también viajeros en fechas sobre camellos y helos iniciantes de camino repetido por ende de los siglos, los océanos, desiertos, cabos, islotes, elevaciones de terrenos y demás geografía física. Hastiados, de igual manera, de repetir lo ya repetido inician viaje cargaditos de presentes hasta en las partes en las que éstos estorban. Sea, por lo tanto esta, una madrugada fría exhaladora de vaho líquido evaporado helado que antes de desaparecer cae sobre sus regazos causándoles pequeñas incisiones, lo que aumenta, si cabe, sus enojos. </div><div align="justify"><br />- ¿Me creerían vuestras regias y majestuosas majestades -dijo el que siempre adjetivaba doble- si les dijese que me hallo al borde de la desazón y la pesadumbre?, y es que por no acompañar ni la meteorología osa hacerlo, y por no hacerlo ni el ánimo lo hace, la voluntad se nos fuga, el espíritu se halla de tabernas y la virtud es ya ociosa y holgazana, la no acción tranquila y sosegada es mi deseo vehemente y desgarrador, mi faz se asemeja al reverso de mi reflejo en un espejo y la columna que me vertebra se transformó en un meandro infinito y huesudo, mi sempiterno paso por años... ay me tiene... </div><div align="justify"><br />- Ya va, ya vale, ya está pues ya inicias de nuevo ruta con largo soliloquio a dos que sin remedio te atienden, ya está que pues por amor de todos los oasis calla y haz camino verdadero en veraz silencio, ya -dice el que olvida artículos y pues multiplica y va en punta del grupo de a tres inventando palabras-, ya calla pues asolas sonidos nocturnos, murmullos vegetales, ajetreos camalleriles, turbas roperiles, calla incauto que turbado me tienes y a punto de estruendarme estoy. </div><div align="justify"><br />Y el tercero, el de la rima pretendida, que en mitad va arruga boca para tragar grito pelado y así dice: </div><div align="justify"><br />- Igual es mi parecer pero se me asemejó el de ayer atardecer a un diferente amanecer, y van vos y vos ambos dos a jodérmelos. Ésto que en sí mismo es devastador me conduce a un estado desolador sírvanse de continuar o bien de callar. </div><div align="justify"><br />En éstas trifulcas se hallaban cuando de lejos el que adjetiva doble divisa y dice: </div><div align="justify"><br />- ¿Qué es lo qué a lo lejos lejano y distante distingo, ven, ven vuestras majestades aquella silueta alargada y esbelta? </div><div align="justify"><br />- Agudicemos sentidos en el mirar hasta la silueta alcanzar -dijo el viajante rimador-. </div><div align="justify"><br />Y así, omitidos en el silencio y abstenidos de demás circunstancias arrearon veloces a las bestias hasta que situados junto a la figura se hallaron. Llegados y sin que a las bestias avisasen y ellas parasen así dijo la que seseando cadera está clavándoles la mirada más arrebatadora de la que se creía poseedora: </div><div align="justify"><br />- Díganme viajantes si no es esta la noche más bonita que sus ínclitas mercedes han osado ver jamás y estas las estrellas más brillantes que jamás les cegaron -y sonríe sólo con ojos pícaros. </div><div align="justify"><br />Absortos babeantes dos, y el otro que gira cabeza sabedor, a lo que dice: </div><div align="justify"><br />- Apartad esa mirada pues de cándida asusta pues vive dios que ésta no es otra que Erzsebet, pues ya borré lo de condesa. Dejen mirada fija en camino avancen y olviden a la que miran pues de sobra es conocido como las gasta. Prosigamos pues. </div><div align="justify"><br />- ¿Y me dejarán aquí sola, abandonada a mi suerte? -inquiere con tono burlón-. Mi mofa risueña lo es por cortesía, por aflicción al recordar al ser rojo y regordete que ya se les adelantó y presentes dejó a los seres pequeños que ya no les esperan, déjenme acompañarles y quizá les descubra otros placeres en el dar. </div><div align="justify"><br />- Pardiez Erzsebet año tras año la misma cantinela, pues no atino sino en conjeturas a lo que pretendes en tus encuentros pues todos los años son. Desiste pues. </div><div align="justify"><br />Embobados dos, uno sabedor emprendieron marcha. Tres pasos cuatro atrás les viene siguiendo Erzsebet gritándoles que la dejen acompañarles. Uno de ellos fantasea frases rimadas por si el alcance se produjera. Otro repasa mentalmente direcciones y nombres y caritas sonrientes. Otro arruga la boca pensando en el ser de rojo regordete que se les adelantó y vislumbra que para el próximo llegarán allá cuando el corte inglés inicia la época navideña.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1166307678842760092006-12-16T23:16:00.000+01:002006-12-17T01:11:35.573+01:00<strong><span style="font-size:130%;color:#ff9900;">Conmemorando idioteces.</span></strong><br /><br /><div align="justify">Resulta cuando menos extravagante y absurdo la celebración de según qué aconteceres. En breves instantes me dispongo a celebrar uno que roza y casi atrapa el esperpento, es más, sé que convive en el universo de lo que está opuesto a la razón, o de lo que reduce a cenizas el alma, o de lo que devasta el ánimo, el temple y el corazón. Si bien, la conmemoración exclusivamente se remite a la noche del diecinueve de diciembre de dos mil cinco, no podría reproducirlo con la escritura aquí pues se halla, como bien dije, en ese universo de las cosas que no debieron ocurrir, y tampoco estoy por la labor del daño gratuito añadido. Por lo tanto y por lo expuesto no hablaré de esa noche y sí de la mañana siguiente, aunque repito, la celebración se refiere en su más absoluta amplitud a esa noche. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Me remito a lo escrito el veinte de diciembre de 2005 en este mismo lugar, tras una noche aciaga en sustancia, surfrí, a la mañana siguiente y mientras me dirigía al trabajo, una sustracción -que no robo- de mi precioso bolso granate. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Cada día he de atravesar ese mismo polígono industrial y a pesar de no sufrir cualquier tipo de síndrome de Estocolmo o Praga, desde hace unos días ando con la cabeza girada cuando oigo algún ruido, debido a lo cual ando chocada con árboles plantados, coches aparcados y farolas atornilladas. Con ánimo valiente decidí pintar y recortar unos ojos achinados -porque parecen más divisadores- y una boca amenazante y pegarlos a la parte trasera de mi cara. Dejar que estos recortes vigilen mi retaguardia fue de lo más fácil y efectivo.</div><div align="justify"></div><div align="justify">El único contratiempo acaecido es que últimamente varios varones se me acercan a lo pintado y se insinúan con sonrisas tontorronas pretendiendo cafeses y cenas nocturnas, la otra parte, la de ojos y boca real sonríe.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Ésta es la conmemoración idiota a una noche idiota.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1164844359314463782006-11-30T00:52:00.000+01:002006-11-30T01:10:09.256+01:00<div align="justify"><strong><span style="font-size:130%;color:#ff9900;">Una historia de amor -real y verdadero-.</span></strong></div><div align="justify"> </div><div align="justify"> </div><div align="justify">Por muy inverosímiles e increibles que se nos muestren los acontecimientos que a continuación relato he de decir que no hay ni un sólo dato o hecho o personaje inventado, pues todos ellos son reales y conocidos por la que ésto suscribe. He aquí la historia de ellos.<br /></div><br /><div align="justify">Nunca hubo un amor tan profundo y verdadero como el que profesaban Crisostomito Calpé-Fitz y Lupita Castrourdialejos, entre ambos y recíproco, se entiende. Con sólo un sutil roce se estremecían de tal manera que llegaban a sufrir desmayos de dulces minutos y les llegaba a recorrer una electricidad tal que encendía pequeñas lucecitas a modo de fuegos artificiales en miniatura en derredor de ellos. Tras éstas muestras convinieron ambas familias, Calpé-Fitz y Castrourdialejos, en dar bendición sacramental a tan apasionado amor pues <em>una vez consumado el matrimonio</em> -dijo don Crisostomo padre- <em>se les tranquilizaría el fervor amoroso</em>, <em>y con la consiguiente reducción del peligro de combustión</em> -apostillaba Lupo Castrourdialejos padre- <em>por la pasión chispeante y desmedida que desprendían</em>.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Los deseos irrefrenables, ya en unión bendecida, hicieron que ella quedase preñada la primera noche que desnudos se vieron y que desnudos disfrutaron de los placeres maritales. El fervor del deseo no sólo no cesó al primer conocimiento del acto sino que hizo que ella diese a luz exactamente a los nueve meses, ni un día más, ni un día menos. Sólo cabe mención de interés durante esos nueves meses de preñado el craso error cometido por los -faltos de sosiego-consuegros pues, lejos de sus vaticinios, seguían saltando chispas a cada roce o mirada de los recién desposados. </div><div align="justify"><br />Nueve meses después, ni un día más ni un día menos, atónitos quedaron médicos, matronas y el nervioseante y estorbador esposo cuando de la entrepierna de la preñada, y entre verdaderos alaridos de dolor, brotó una preciosa lampara art déco. En vano la recién rogaba que le diesen unos azotitos al recién parido por si en un casual lograban extraer los primeros llantos, ni el más mínimo sonido salió de aquello, por muy art déco que fuese. Nadie, ni médico, ni curandero, ni hechicero, ni alquimista supo dar explicación a lo aquello parido, tan sólo una contadora de mentiras les constriñó a que, en un ejercicio de brutal sinceridad, se contasen en qué habían pensando durante el trámite de la concepción. Tras largas horas de miradas dulces, entrambos y alguna que otra a la lámpara pues no dejaba de ser el fruto de su amor carnal, admitió la paridora que para evitar sufrir el desmayo inevitable al que le llevaba el roce exacto de su piel, la de él, pensó en una bonita lámpara que días atrás vio tras un escaparate. No sin decepción decepcionante y tras dos infructuosos intentos de amamantar a la lámpara decidieron dejarla sobre la mesita de la entrada, arropándola a escondidas en las largas y frías noches de invierno. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Aconsejados por sabios consejeros decidieron echar en olvido al parido y concebir de nuevo, y así lo primero hicieron -salvo la mantita arropadora y las caricias con politus que solía dar ella casi a diario pues el instinto maternal no distingue entre aquellos o aquello que ha sido parido-, y a lo segundo se pusieron con verdadera vehemencia. </div><div align="justify"></div><div align="justify">El segundo parto de igual naturaleza fue, aunque de distinto objeto se trató, pues dio a luz un maravilloso y regordete aparador art nouveau con el mismo porte galante, pues de los mismos progenitores se trataba, que la lámpara. Lejos de significar el mismo revuelo y turbación que el anterior parto, él amantísimo esposo de ella sólo alcanzó a decir:</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Y ahora, amantísima amada esposa mía, ¿en qué pensabas? -decía mientras acariciaba el hermoso lacado del aparador.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Sobra decir que en sucesivos y deseados partos dio ella un recorrido por todo el arte en lo que a objetos decoradores se refería, y que controlado el tema de pensamientos antes y mediante la concepción éstos podían ser, si así lo requería el tamaño del objeto, de dos días, si pequeño era éste, o de cuatro meses si de un objeto de tamaño considerable se trataba. Sin ya espacio en el confortable y estrafalario y estiloso hogar ni regalos a parientes que hacer decidieron ambos, en pensamientos mercantiles amorosos pasionales, montar un establecimiento comercial justo frente de un Ikea de reciente instalación, ni que decir tiene el éxito arrollador de su negocio pues sus objetos nacían del más profundo y sincero amor. A lo largo de los partos pasados y venideros ella sólo se negó a engendrar camas con dosel estilo Luis XIV, aunque nunca dijo el por qué. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Sólo muy de vez en cuando él, amantísimo esposo, decíale a ella:</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Y dime vida, ¿podrías por esta noche pensar en un precioso kit de taladro con lijadora y desatornillador plateado con betas naranjas que....?.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Dicho y hecho, pues así es el amor... tan profundo y verdadero que se profesaban ambos.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1164290516300261032006-11-23T14:58:00.000+01:002006-11-23T15:01:56.686+01:00<div align="justify">Sin apenas darse cuenta, a ella se le instaló la tristeza. La pesadumbre le pesaba tanto que era vistada por cierto ahogo asfixiador y la congoja se le transformaba en torpes hipidos y el tedio la masajeaba mientras el gran pesar le daba abrazos... y más sensaciones que por no aburrir, dijo, no me contó.<br /><br />En cualquier caso, el mundo se le convirtió en un lugar más pequeño y con las aristas tan afiladas que daban verdadero pavor, tanto que a cada movimiento, en certera huida de su tristeza, se le clavaban más profundas.</div><div align="justify"><br />Llegados a este punto he de decir que no la creí, al menos en extremo. Sólo su realidad se me presentó como certera cuando, tras contarme que la nube que la sobrevolaba, sólo a ella, también le dejó de llover -por contagio de la tristeza dijo-, comprobé in situ la negrura y sequedad de la nube. </div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1163024810344826652006-11-08T23:26:00.000+01:002006-11-09T01:03:10.743+01:00<div align="justify">- Siento en lo más profundo de mi alma que no podáis compartir conmigo los próximos dieciséis minutos venideros, así que discúlpenme pero marcho a vomitar -y dicho ésto abandonó con paso altivo aunque destartalado la estancia absolutamente cándida ella. </div><div align="justify"> </div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Con la bocanada aún en ella discurrió que con lo allí depositado y con primorosa exquisitez ensartaría en un collar los elementos más sólidos y susceptibles de ser agujereados.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"></div><div align="justify">Expedita toda ella discurrió, por segunda y última vez, en que cada vez que se le acercase un lindo mozalbete se lo haría probar.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"></div><div align="justify">Así que ante cada <em>ojos negros tienes</em> o un <em>me muero por ti </em>o<em> </em>un<em> para siempre</em>, ella decía:</div><div align="justify"> </div><div align="justify"></div><div align="justify">- Chúpame el collar, comprobarás, querido tú, que es como saborear mi interior y mi ser de un sólo lamentón. </div><div align="justify"> </div><div align="justify">Y así lo decía y en ello siempre está.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1162596597765437582006-11-03T22:11:00.000+01:002006-11-04T00:30:01.560+01:00<strong><span style="font-size:130%;color:#ff6600;">de cuando el equilibrio persiste en desequilibrarse</span></strong><br /><br /><div align="justify">Con los ojos cerrados, a la pata coja, una media sonrisa picarona -a la que echaba de menos-, y un bienestar inconmesurable me reí del equilibrio. Tras tres, dos... uno y al suelo, en redondo y sin redoble de tambores, caí.</div><div align="justify"> </div><div align="justify">Perder el equilibrio y sentir que el tiempo se te escapa es de las peores sensaciones que se puedan tener, aunque también un dolor de muelas o una patada con saña en las espinillas o un pellizco rápido e intenso en la parte interna de mi muslo podrían estar a la altura; desdecirme de lo anterior tan rápido podría ser una acción desacertada y denotar falta de convencimiento, pero si así lo fuese me daría igual, ya que no, definitivamente no están a la altura.</div><div align="justify"> </div><div align="justify">Adoro las noches de horas despreocupadas y las sartenes autolimpiables, las dos en la misma medida y con igual intensidad desmedida de adoración.</div><div align="justify"> </div><div align="justify"> </div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1161384536403042542006-10-21T00:47:00.000+02:002006-10-21T01:21:25.013+02:00<div align="justify"><span style="font-size:130%;color:#ff9900;"><strong>Ella. Parte I.</strong></span></div><div align="justify"><br />- Me sorprendió cuando me dijo eso de "es que yo sin ti no sé dónde ir". Y es que me lo ha revolucionado todo, desde mi vida, mi ropa, mis relaciones... todo, y yo así no puedo vivir, no puede pretender pasarse la vida pegada a mi pierna -le dijo mientras dirigía vistazo a ésta.</div><div align="justify"><br />- ¿No has probado no sé... trasplantarla? -le increpa vigorizando la cuestión.</div><div align="justify"><br />- En un principio, nada más brotar, pensé sesgarla pero creí que acabaría desapareciendo, más tarde comenzó a hablarme en verso, con rima, por lo general, asonante, y de ahí que di comienzo a una extraña relación, amo con pierna con rama, y creyéndola un miembro más, que no de nacimiento pues los que lo eran no me hablaban en verso, pasó a formar parte preciada de mi vida. </div><div align="justify"><br />- Entonces, querido amigo, lo tienes crudo -le dice manos en bolsillos, brazos rectos y hombros cubriendo cuello.</div><div align="justify"><br />- Eso mismo creo yo. Era, al inicio, un pequeño brotecito tierno y hasta agradable que se instaló en mi pierna, pero sucede que la muy usurpadora fue creciendo, y ya mide metro y medio, y ahora va en paralelo a mi brazo en cruz. Pero, igualmente, sucede que iniciamos charlas, la rama de olivo y yo, ella me hablaba en verso, al principio reaccionaba éste, con el que hablas, indignado por su atrevimiento y comportamiento pero al pasar el tiempo acostumbrome y yo no podía dejar de escuchar atentamente cada uno de sus versos para luego ir descifrándolos y memorizándolos hasta hacerlos míos. Y, ahora, por tercera vez sucede que sólo quiero que me diga me hable me comente me comunique me trate me concerte me articule versos me.... -suspira e inspira seis centímetros cúbicos de aire- escucha, ayer, sin ir más lejos, me dijo:</div><div align="justify">"al que está arriba,</div><div align="justify">que es mi dueño,<br />aunque esté parlante<br />yo.. me duermo"</div><div align="justify">-y vuelve a suspirar-. Y calló en dulce sueño, lo noté porque no habló más.</div><div align="justify"><br />- Pues, querido amigo, claudica, admite y cede. -le dijo mientras intentaba darle una palmada en la espalda de aprobación reprimida por la extensión de la rama de olivo, así que rodea a éste y da palmada en el hombro equidistante-. Hace unos meses, ahora sé, comprobé miradas, gestos, actos, rasgos a tu rama. Incluso comprobé, estupefacto, como incitabas leves movimientos al músculo sobre tu fémur, y así agitar los brazos de tu rama de olivo para que sus hojas rían en vaivén y tú esbozando una sonrisa con ganas de abrazo. Estimado amigo, claudica, admite y cede.</div><div align="justify"><br />- No me creas, no me creo, pero... sé que la llevo dentro, a la rama. Escucha y mira -y mueve caderas que agitan rama y ésta parece que ríe. </div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><span style="font-size:130%;color:#ff9900;"><strong>Ella. Parte II y desenlace y fin final finalísimo.</strong></span></div><div align="justify"><strong><span style="font-size:130%;color:#ff9900;"></span></strong></div><div align="justify"></div><div align="justify">Dos años han pasado, dos desde que dejamos al tipo con su rama de olivo creciéndole perpendicular a su pierna. Dos años de miradas furtivas, de caricias de hojas, de florofilia amorosa, de guiños y tremendas risas, pero un día...</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">- Mañana -recostándose ambos que estaban- necesitaré tiempo a solas. Y no sé cómo hacerlo... dime tú -y volvió sus hojas a él-.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">- Pues unida a mi pierna estás, y me encuentro en igual situación que tú, física, de unión querida -dijo él sin volver sus ojos a ella-.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">- Uhmmmm... dejaron mis hojas hace tiempo de erizarse ante tu tacto y mis ramas no se agitan cuando tu músculo de tu muslo contraes, no lloro cuando estrechas mis ramas, no hago rimas con todas mis frases, dime tú cómo puedo estar mañana a solas.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">- Sigue mi tripa nervioseando cuando ríes -dijo él, ahora sí, mirándola- y mi garganta henchida sin dejar saliva tragar, la emoción al verte mover no me deja respirar, me turbo sólo con imaginarte... pero dime tú cómo hago para que mañana estés tiempo a solas, porque me estrujo a deshoras y a horas mi pensamiento y no sé, no logro saber. Pero ¿y si me giro tanto que no se crucen tus hojas y mis ojos y consiguen que tengas la sensación de estar sola?.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">- No servirá. Duerme y gírate. Yo me mantendré despierta. Mañana tú dormirás y yo abriré las hojas. No sé.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Con los ojos ya cerrados y girado, el dice ahora:</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">- La primera sensación que tuve al sentir brotar tu primera hojita verdosa en mi muslo fue de dolor, de intenso dolor. Pero sucumbí ante tu verso fluido y ante tu menear de hojas elegantemente distante y ante la mirada radiográfica de tus hojas y me diste vida..., sucumbí rama, y si ahora te marchas me matas rama.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Y él durmió de forma imbécil. Y ella se mantuvo despierta agitando hojas de par en par, libre pensaba. Él al día siguiente a su despertar de manera automática, tanto que asustaría, toco muslo acogedor de rama, suave éste y sin rama que le ocupara, lloró tres lágrimas únicamente, que aunque certeras eran, por varón fuerte se era tenido y consentido, su consuelo fue sentirse imbécil, pues imbécil profundo era, por dejarla escapar -pero esa es otra historia que nunca estaría dispuesta a contar-. A ella aún, hoy, se la puede ver con un stand itinerante en carrefour o alcampo o eroski o mercadona... con aspiración no ambulante de permanencia en el corte inglés vendiendo sombras acogedoras a aquellos que fuman rápidos a la entrada de grandes comercios y que son quemados por el sol apurando un exhalar de humo. Aún la acompañan más de tres lágrimas y con el paso de los días se le suman más por todos aquellos a los que cobija en sus hojas y que no aciertan a mirarla como él la miraba. </div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1160520915564716032006-10-11T00:55:00.000+02:002006-10-13T00:09:01.736+02:00<span style="font-size:130%;color:#ff9900;"><strong>Me &amp; mis suposiciones.</strong></span><br /><br /><div align="justify">Supongamos que soy uno de los seres más tontos que habita este planeta, y podría ir más allá diciendo que este alegre y dicharachero comentario no se limita sólo a este planeta sino que se extiende a ser el ser más tonto que habita el universo conocido y el que aún resta por conocer, basto él en su inmensidad desconocida. Supongamos, igualmente, que me causa un cansancio que me extenúa hasta límites insospechados el ponerme en lugar de otros, siempre, siempre, siempre y entender, entender, entender y comprender, comprender, comprender. Supongamos, finalmente, que mando todo a tomar por culo.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Así que andaba yo un día, pongamos por ejemplo el lunes, temerosa de algún dios menor cuando decidí inscribir a mi cuerpo, que no mi mente, al gimnasio, "spinning, con dos enes" me susurró una voz vengativa y áltamente sarcástica. Me puse en lugar de esa voz y de nuevo cometí el craso error de empatizar con ella y montar en bici cruel y estática.</div><div align="justify"></div><div align="justify">En los diez primeros minutos me debatí entre llorar amárgamente o llorar elegántemente. En pleno debate con mi muy afectuosa yo llorona, y mientras yo no le oía, el señor monitor -sin pantalla él, pobre- debió indicar que frenásemos para que la sangre volviera a su recorrido habitual, pues ya la mía dio los primeros síntomas de salir echando leches. Pero como indiqué, unas dos líneas atrás, yo no le oí. Y -merecido comienzo de párrafo-...</div><div align="justify"></div><div align="justify">Y despegué tan majestuosamente y a tal velocidad que en un chasquear de dedos estaba sobrevolando el Taj Mahal, la zona sur de Australia, la mitad del oeste americano, la campiña francesa (tal tranquilidad en el vuelo en la spinning bicicleta estática se respiraba que recordé que debía meterle el bajo a unos pantalones y dicho y hecho pues metí mi mano -dos de los dedos que antes chasqueaban-, en un bolsillo y saqué una aguja ya enhebrada y presta y con puntadas preciosas procedí y cosí el dobladillo), el sudoeste asiático, el recorrido del transiberiano, la zona polar templada, las llanuras de algún sitio llano como el serengeti o la sabana, sitios achuchados de Japón, Alejandría milagrosa, Júpiter y como se me hacía tarde giré en un dos tres ya y sobrevolé la Alhambra, pero ahora muy despacio, tan despacio que me permitiera saborear cada piedra. Y regresé al pelotón, intactos ellos, intacta yo.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Supongamos, pues que mediante algún instrumento electrónico o un pequeño electrodoméstico me envías un mensaje cuya leyenda sea "<strong>dame besos"</strong>. Pues eso.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1158873996425563622006-10-06T23:26:00.000+02:002006-10-05T01:09:10.740+02:00<span style="font-size:130%;color:#ff9900;"><strong>Isthar inquirió un ¿sabías que...?</strong></span><br /><br /><div align="justify">Pues ella es chica lista e imaginó que yo soy chica curiosa y tremendamente impaciente, por lo que, y sin entrar en un <em>como deciamos ayer, </em>continuaré sin introducción, pues lo contrario no haría sino más aburrida esta ya de por si insulsa y aburrida historieta.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Encontrábame en un taxi rumbo a un lugar -el que os plazca, pues da igual que inventada no es- plácidamente acompañada por dos, Miguel Ángel y el pálido David, ambos resucitados y ambos dos viajeros en el tiempo. Tras contarles con alegre soltura de que iba este, nuestro siglo, y cantarles Vicious, a petición de los susodichos, de La Velvet Underground, comencé un interrogatorio en tercer grado al principio, cuarto, quinto, noveno tras dieciséis segundos, con el que pretendí respuestas -me dieran ya- a su increible resurrección y a su no menos sorprendente viaje en el tiempo. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Dieciséis horas de amable, risueño y alentador interrogatorio dieron para dieciséis horas de conversación -gran frase, que podeis usar totalmente libre de copyright-, por lo que, lo que aquí más abajo expongo es un breve extracto de tan glorioso e inolvidable momento. </div><div align="justify"></div><div align="justify"><strong>Yo-</strong> la la la lerele lili la la lalalala... y ahora os voy a cantar Sweet Jane, ni ninini niiiii -afinando mi voz- <em>Standing on the corner, suitcase in my....</em></div><div align="justify"><strong>David-</strong> ¡Por todos los dioses del bajo Egipto deja de cantar!, está bien contestaremos tus preguntas, pero escucha, sólo si abandonas ese hábito de cantar delante o a unos quinientos dieciséis metros de nosotros, ambos dos. </div><div align="justify"><strong>Miguel Ángel-</strong> Así sea, pregunta pues.</div><div align="justify"><strong>Yo- </strong>Sólo dos cuestiones me inquietan, ¿lo del viajecito? y ¿ambos muertos estaban los dos, no?. </div><div align="justify"><strong>David-</strong> Quizá, querida tú, debiera comenzar yo, querido yo -y ríe y explicándome dice- una pequeña broma por lo de la rima, en fin... retomo diciendo que quizá debería comenzar yo, si a bien tiene el permitírmelo éste mi hacedor, y si no veo en el gesto ladeante de cabeza, que no lo veo comenzaré por tu segunda cuestión pues tras ésta la primera respondida será.</div><div align="justify"><strong>Yo- </strong><em>Standing on the corner, suitcase...</em></div><div align="justify"><em><strong>David-</strong> </em>Ya, para ya impaciente fémina -respira profundo- ya. Mi hacedor tras colocarme en idéntico podium el lugar visitado, de repente dejó de venir a verme, comentando el hecho, que en profunda tristeza me sumía, con los otros mis iguales caimos en respondernos que había fallecido en vida, pues lo contrario extraño sí que sería, el de haber fallecido en muerte digo, no sé si me vas siguiendo -sí asentí con una mueca de medio sonrisa-. Y viéndome abandonado y sólo de por vida caí en la más profunda de las tristezas que me hizo brotar ojeras negras y profundas, músculos fofos, surcos lagrimosos, pucheros en vez de boca... y así un largo eteceterraceterceter... ay que nunca sé cuándo acabar los etecetereceterce... ya, prosigo, feo, feo y más feo quedé. Alarmados en Florencia, todos, ante mi fealdad y declive resolvieron devolverle la vida a mi hacedor para mi recomposición y esta se llevó tal cual, así sin más.</div><div align="justify"><strong>Yo-</strong> <em>Standing on the corn....</em></div><div align="justify"><strong><em>David-</em> </strong>Ay que sólo paré para tomar aliento, impaciente eres. Ese sin más -dijo mirando de reojo asustado al otro- consiste en lo siguiente, cada habitante de Florencia debía cortarse un trocito de vena, con todos ellos obtuvimos una vena de enormes dimensiones, yo diría que incluso llegaba a Milán así estiradita. Con esta vena Florentina ya sólo restaba introducirla en el cuerpo inerte y ya a punto de la putrefacción de él -con mueca torpe señala al otro-, por lo que con una pequeña incisión en el dedo gordo del que ya sin vida estaba saqué, chupando, toda su sangre, el secreto está en chupar un poquito pero firmemente una pequeña cantidad, vuelcas pie... y conseguido, sale toda. Ya sólo restaba elevar la vena venosa de los amables cededores e introducir la sangre. A los dieciséis minutos éste ya andaba inquiriendo -como la niña que igual hizo- sobresaltado sobre su nuevo estado. ¿Contestada pues?.</div><div align="justify"><strong>Yo-</strong> Uhmmmmm....</div><div align="justify"><strong>Miguel Ángel-</strong> Espere vos, no sé si pensabas comenzar a cantar, no lo hagas ya que te contestaré yo a la primera pregunta, si éste blanquito lo tiene a bien, ¿si?. Pues yo, querida persona, he de remontarme a mi estado muerto para que entiendas cómo fue lo del viaje en el tiempo, seré breve pues advierto lo que tú ansías respuesta. Una vez cerré ojos y muerto me hallé me dirigí a una luz brillante naranja cegadora. Anduve no sé cuánto tiempo, eterno me pareció, y llegué a un after con luces, ahora sí, de más colores, aunque de igual efecto cegador. Y en aquel desconocido lugar me llegó un tal Winston Churchill con el cual mantuve una agradable charla sobre filosofía y demás sentires de varios siglos, creo. Me invitó con ademán grácil, sólo el ademán, a seguirle, me indicó posibilidades, lugar rojo llamas calor o lugar azul agradable etéreo feliz, elegí la segunda opción, pues me iba a juego el color con mi túnica. Él, Winstoncito, como me dijo que le gustaba que le llamasen me dibujó un pequeño mapa entre calada y calada de un enorme puro. Con un leve pero enérgico empujón me lanzó a seguir mi camino, dijo "pareces listo, pero estoy seguro de que no lo seguirás, no sé... pero creo que no lo seguirás, esto de los caminos dibujados nunca se sigue, ve tunicoso". Y así hice. Andé, andé y andé. Y andé, andé y andé hasta que milagrosamente resucité con sangre de Florencia, historia que ya sabes. David, cansado de ser escrupulósamente mirado y escudriñado, me instó (del lat. Insthar) bajo amenaza llorosa de chuparme la sangre del pie a continuar nuestro camino, mire mapa en mano vamos pero, no, no encontramos. ¿Vos no sabría de un lugar azul, agradable y los etcétera de mi obra?. Y aunque temo no haberlo dicho, sí, fin de la historia es.</div><div align="justify"><strong>Yo- </strong>Me temo que no, que no sé de caminos, decidídamente no. Yo, señores ambos dos, me bajo ya, y lo mejor que les deseo ¡leñe!.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Y tras sentirme ridícula diciéndoles un leñe a tales personajes, me bajé del taxi y continué cantando un Standing on the corner....</div><div align="justify"></div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1159299641039050472006-09-26T21:40:00.000+02:002006-09-26T21:40:42.106+02:00<strong><span style="font-size:180%;color:#ff6600;">Las ranas dominarán la tierra.</span></strong><br /><br /><div align="justify">Existen días en que, literalmente, soy el último minuto de la Overture 1812 de Tchaikovsky. Ocurre ésto durante un espacio de tiempo tan breve que no cabría mención aquí ni en otro lugar, real ni imaginado, pero eso, como otras muchas cosas, da igual.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1158152792286354012006-09-17T14:51:00.000+02:002006-09-17T02:36:26.206+02:00<strong><span style="font-size:130%;color:#ff9900;">El día en que todos fuimos caníbales.</span></strong><br /><br /><br />Según cuenta una ancestral leyenda:<br /><br /><div align="justify">"En el noveno mes del sexto año del siglo veintiuno dos seres, uno que humano fue y el otro que de mármol fue moldeado y que de tal elemento seguirá siendo, despertarán y extrañados en el tiempo se encontrarán. Pero los dos, insólitos, habrán de decidir si en ese tiempo se instalarán, o si volverán uno a ser espectro asustador o el otro a estar quietito amenazador con frío."</div><div align="justify"></div><div align="justify">Y sucedió que la leyenda cobra vida y por ende a uno le latió el corazón y al otro el mármol se le hizo venoso, musculoso, oseoso, pieloso... y con los roces que le produjo el salto del mármol a la carne de sus órganos saltó la chispa y le nació un alma. Y aparecen los dos extrañados unos seis siglos después afeados -por la larga dormidera- en Madrid, sentados en sillas púlcramente ordenadas frente una pasarela por la que tipas escuálidas andan levantando rodilla, a modo de patada que te doy, con trapos de colores y de todas formas. Y así hablaron desconocedores:</div><div align="justify"></div><div align="justify">Miguel Ángel: - ¿Dónde nos hallamos?, dime tú si sabes.</div><div align="justify">David: - Ay, mi creador creéme si te digo que no lo sé, pues no conozco ni reconozco lugar ni seres humanos. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Ambos dos que miraban luces cegadoras, música atronadora, bullicio ensordecedor y asustados están, tímidamente sorpendidos, grátamente con vida recobrada van diciendo:</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Miguel Ángel: ¿Este, dime, es el futuro que no imaginamos? porque empiezo a temer por la no existencia de alimento, míralas David que paludichas van. </div><div align="justify">- David: Creador vayámonos, agachémonos para no ser vistos, salgamos de aqueste lugar, ¿sí?.</div><div align="justify">- Miguel Ángel: hagámoslo, pero yo primero que tú de orientación, creo, no andas fino.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Y así salieron, a gatas, sorteando piernas, pies tambaleadores, patas de sillas... y creyendo el respetable que aquello formaba parte del espectáculo aplaudieron a rabiar semejante originalidad, entre ellas señoronas alegronas aplaudiendo a rabiar al desorientado que desnudo va.</div><div align="justify"></div><div align="justify"><em>Si pasamos por alto que esta ancestral leyenda es totalmente falsa y recién inventada para, sólo, esta ocasión de escritura rápida y sin tener en cuenta mayor trascendencia, me invito a la escena a la puerta de Pasarela Cibeles esperando un taxi y alegremente me cruzo con ellos.</em></div><div align="justify"></div><div align="justify">Miguel Ángel: díganos bella dama (1) dónde nos encontramos, en qué tiempo... -y me contaron su paseo por el tiempo, su extrañeza- y díganos qué hacer.</div><div align="justify">Yo, la bella dama: Sólo puedo decirles que dando consejos soy tan nefasta como alguien que da malos consejos y si tienen en cuenta lo anterior y continúan queriéndolo yo les diría que... pues que... raduos y veloces huyan como almas que lleva el diablo y vuelvan pasados unos siglos a ver si hemos arreglado estos y otros muchos tinglados que tenemos montados. Y por amor de todos los dioses menores y alguno mediano-les dije pues no estaba segura de su credo, tan segura de lo que decía que temí por mi anterior inseguridad- vuelvan en un par de siglos... que seguro ya habremos arreglado algunos errores, malentendidos, trifulcas y demás desasosiegos. ¿Compartimos el taxi? ando un tanto perdida.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Y así acabó la leyenda ancestral, compartiendo taxi con uno de ropajes extraños y otro desnudo y blanquito. Su desaparición posterior fue entre abrazos y un "ya nos veremos" que no cumpliré por los motivos consabidos de que mi vida acabará en unos veinte, treinta, cuarenta o con mucha suerte unos cincuenta años. A puntito estuve de preguntarles cómo habían logrado el viaje en el tiempo o cómo habían hecho posible el resucitar, uno que vida tuvo y otro que de mármol fue y será, pero sería inútil pues me lo tendría que responder a mí misma, pues yo lo ideé y no tengo respuesta que me responda, e inventarla de manera loca y absurda me llevaría un texto tal cual éste, y eso, mejor otro día.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">(1) Nota de la autora: licencia de la autora, porque sí.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1157761171815619102006-09-09T02:18:00.000+02:002006-09-09T02:33:40.920+02:00<div align="center"><span style="font-size:180%;color:#ff9900;"><strong>¿</strong></span></div><div align="center"></div><div align="justify">Supe que sería mi amada nada más verla. Me quebró la voluntad y me cubrió los centros dejándolos complacidos, presumidos, satisfechos... y hasta tal punto lo hizo que la dejé conjugar mi hiel a voluntad. </div><br /><div align="justify">Fuimos dos en cada caso y en nuestros primeros momentos de ser, y sin dilación, ni a mirarme se atrevió y ¡ay vive Ionesco o Elvis! que ella dio ser. </div><br /><div align="justify">Me rendí, como la condesa que se relame y llora ante la sangre, con sus porqués y me refiero a esos que abrazan el "por" y el "qué" y que acentúan a éste último, porque nos acercaban de tal manera que casi podía respirarla mientras ansiaba aspirarla. Buceamos en líneas, yo principio, ella fin.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Desde el final me susurraba que nos imaginaba navegando -invitando a la condescendiente que no me lee-, libres. He de aclarar, llegados a este punto, que para nosotros no existen veleros sino velesos... pero esto es demasiado doloroso de recordar por lo que estoy en terminar.</div><br /><div align="justify">Creanme cuando les digo que en el entendimiento morimos creyendo que sería un para siempre y que reglas ya escritas prohibían separación de nosotros.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Pero nos vino el fin escrito. Y desaparecí pues no me escribían. Sólo contaré que la primera vez que fui invisible me dolió el alma y se me pudrió.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Y ahora no sé qué hacer pues las decisiones de los que escriben y me omiten al iniciar una pregunta y la dejan a ella sola al terminarla me provoca vivir en el más profundo de los abismos y lo que es el mayor de los suplicios es vivir sin ella, sin ella al final de la frase cerrándola y sonriéndome. Sé que sólo soy un signo iniciador e inquisitivo pero tengan en cuenta que siempre fui obligatorio al inicio de un enunciado interrogativo y que han sido otros idiomas invasores los que me han relegado al olvido más terrible que pueda imaginarse.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Suyo de ustedes se despide <span style="font-size:180%;"><strong>¿</strong></span></div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1157067602688557702006-09-01T01:39:00.000+02:002006-09-01T01:40:02.936+02:00<span style="font-size:130%;color:#ff9900;"><strong>El hombre tableta.</strong></span><br /><br /><div align="justify">Si hurgas bajo su piel todo es limpio. Todo está colocado de modo conveniente. Esmerado en la equidistancia de sus órganos, de venas con toboganes sin miedo y sangre contenta que las recorre divertida. De músculos educados en el pedir permiso antes de la contracción y huecos que podrían ser rellenados con mares tranquilos. Sus tejidos son de mañanas de domingos silenciosos y alentadores.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Pero un día se aburrió hasta el extremo y sintió verdadero rechazo de la perfección de debajo de su piel y convino consigo mismo en dominar el mundo desde su tableta abdominal. Pintó cada uno de sus cuarterones de un color diferente y dio nombre a cada uno de ellos, <strong>te escribiré algo loco</strong>, le puso al primero, <strong>veleso amarrado con ese</strong> y <strong>vaya capa de moho ha creado la sangría </strong>al segundo y tercero, por ese orden, <strong>tres en un colchón </strong>al cuarto, al quinto le llamó <strong>yo no duermo en el sofá, prefiero el suelo sobre una manta </strong>y por último al sexto cuarterón le puso <strong>por favor hagamos la quema de la falda morada de la que dice te den la muerte a pellizcos.</strong></div><div align="justify"><strong></strong></div><div align="justify">Con el mundo a su merced eligió un séquito de dos por las que se hizo acompañar. Y todo estuvo bien, salvo cuando se aburría y que le daba por jugar a Don Simón con su tableta, sus colores y sus nombres. </div><div align="justify"><strong></strong></div><div align="justify"><strong></strong></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"><em>¿Ves cómo te dije que escribir se asemeja muchísimo a un estado de libertad rozado y que ahí puedo hacer lo que quiera?.</em></div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1153348696022757882006-07-19T21:06:00.000+02:002006-07-20T00:50:09.606+02:00<div align="center"><span style="font-size:180%;color:#ff6600;"><strong>Marioneta y sacrificio (el juego).</strong></span> </div><br /><span style="font-size:0;"></span><br /><br /><div align="center"><span style="font-family:webdings;">con el alma </span></div><div align="center"><span style="font-family:webdings;">completamente rota</span></div><div align="center"><span style="font-family:webdings;">y la tristeza</span></div><div align="center"><span style="font-family:webdings;">de no saber qué hacer,</span></div><div align="center"><span style="font-family:webdings;">ven al teatro de la vida</span></div><div align="center"><span style="font-family:webdings;">o te ayudamos ot e matamos.</span></div><div align="center">Sábado cero horas.</div><div align="center"><span style="font-size:78%;"></span></div><div align="center"><span style="font-size:78%;"></span></div><div align="center"><span style="font-size:78%;"></span></div><div align="center"></div><div align="center"></div><div align="justify">Al tercer pasó tras salir del local donde el (de aquí en adelante: inintildado) acababa de romperle en seis mil doscientos trozos el alma, una octavilla con vida se le metió entre la suela del zapato y el asfalto, dos pasos con saltitos tardó en poder arrancarla, la ojeó resultándole curioso que estuviera compuesta por signos ininteligibles y un fin con cita de sábado por la noche, hecho que habría olvidado en cuestión de instantes para instalarse en su dolor/pena sino fuera porque una lluvia de octavillas desafiantes se le adherían dejándola casi ennoctavillada. Y no cesó tal situación hasta que la más temeraria se le pegó en la nalga izquierda, en donde se mantuvo y todas las restantes desparecieron como si nunca hubiesen existido. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Sumida en la más profunda tristeza decidió mimetizarse de por vida con el sofá hasta que su mano acarició la nalga que ya asumía el color del asiento y rozó la octavilla que ya sí, ahora, no podría apartar de sí. Cuatro días fija la mirada (literal) en el papel hasta destapar el misterio de la octavilla.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Con los nervios escupiéndole en las entrañas se encaminó al lugar que desentrañó y que encubría el enigma de los signos. Llegó a las puertas de un edificio medio derruido, en otra época debió ser un teatro y lo rodeó hasta encontrar un hueco para el acceso. Ahora los nervios le vomitaban en las entrañas. Con el primer paso percibió murmullos rápidos y se dirigió por donde estos venían. Sólo junto piernas en una parada consentida cuando tuvo la completa seguridad de que el murmullo ya estaba transformado en palabras y de que provenían justo detrás de la puerta frente la que se encontraba.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Abrió con cuidado miedoso un centímetro, dos para ver, tres para el conjunto y estaba en el cuarto para entender cuando alguien dijo:</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Te estábamos esperando, pasa humana, bienvenida seas, ven.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Circunspecta y agudizando mirada quedó, inmóvil tras comprobar que en el escenario se encontraban, girados mirándola, unas dieciséis marionetas. Sin orden de sí misma se dirigió por el centro de butacas hacia el escenario, con mirada localizadora buscó a aquellos que debían dirigir los hilos. Pero no vio. No había hilos que manejaran los articulados. Paralizada.</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Otra asustona nos ha tocado, bah -volvió a decir la misma marioneta que antes la recibiera-, no perdamos el tiempo que no nos sobra. Siéntate, ahí tienes una silla. Te contaremos.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Sin el mismo orden de antes se sentó en el círculo de aquellos que antes creía sin vida. </div><div align="justify"></div><div align="justify">- ¿Esto es una broma? ¿vais a pilas? -dijo como un Derek Jacobi con nervios extremos y seis tazas de cafe solo.</div><div align="justify"></div><div align="justify">- ¡Ah! empieza a cansarme esto de no ser creidos -respondió la marioneta encarnada en el Sr. Comendador- no responderé sobre mi realidad pues si, humana, miras mis labios comprobarás que el sonido saliente se ajusta a lo que digo y a mis gestos que no a mi camino, pues quieto estoy.</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Creo que la estás liando con eso de los gestos, el camino... -soltó la bella doncella de espesa cabellera rubia con gorro puntiagudo que acaba en velo- concreta, no te disperses, cuenta ya.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Un cuadro escénico desternillado representaban con dieciséis seres de unos cuarenta centímetros y una chica con estupefacta sin saber qué decir o si ordenar a sus piernas que la sacaran en un plim.</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Sea como tú dices bella dama de mis entretelas -irrumpió ahora el apuesto caballero de ancha mandíbula- por lo cual prosigo yo. Humana tú que has logrado descifrar el mensaje que hasta tu nalga llegó tendrás como premio un deseo vengativo a pedir.</div><div align="justify"></div><div align="justify">- ¿Y tú estás concretando? de resumir tanto haces que no explicas -dijo la bella dama dándole una colleja conejera al apuesto caballero- déjame a mí y tú calla y afila mandíbula. Veamos humana, estos son malos tiempos, incluso para la lírica. No actúamos, no hay títeres, y nos humedecemos y destruimos en viejos baúles, ante lo cual el mago -dijo sin mirar pero señalando al de negro de mirada de rayos equis que asentía- hace magía y yo como cabeza pensante y estos -el resto- actuantes decidimos conceder un deseo vengador a aquel humano que nos conmoviera con su historia de sacrificado amor. </div><div align="justify"></div><div align="justify">Y ella, sufriente de verás, relató y relató su historia de ella y la historia del inintildado, puesto que paralelas no habían sido, ella sacrificó tiempo y más tiempo en quererle mientras le escuchaba y comprendía y amaba. Con el dulzor que da el doliente que no cree lo que cuenta, por inverosímil, todos los allí presentes le prestaron sus siete sentidos. Soltaron lágrimas al finalizar, tantas y con tanto sentimiento verdadero que crearon pequeños riachuelos que caían en cascadas al foro.</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Pide -dijeron entre sollozos de la más grande congoja.</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Quiero que mi cabeza funcione y haga efectivas mis órdenes. Deseo de corazón un poquito de odio y olvidar, en este orden. </div><div align="justify"></div><div align="justify">- No es posible lo que pides -dijo la dama que aún llorando continuaba- pues sigues sacrificando tu cabeza y pidiendo odio y olvido, en ese orden. Sé ingeniosa, pide que le crezcan las orejas hasta que al caminar se tenga que hacer ayudar, di rápido sin pensar.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Y sonrió y dijo.</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Bien, pido que en su futuro cada vez que le diga a alguien un "te quiero vida mía", en su cabeza estén esas palabras pero por su boca salga un "soy tonto del culo y estoy abducido", y jamás sea consciente de ello.</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Hecho -dijo el mago.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Y tras un intercambio de teléfonos y un ya quedaremos, salió de allí con la sonrisa más enorme que pudo acaparar.</div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.comtag:blogger.com,1999:blog-13908603.post-1152724138167985372006-07-14T21:15:00.000+02:002006-07-13T21:19:45.623+02:00<div align="justify"><span style="font-size:130%;color:#ff9900;"><strong>La confianza, si es ciega, corre el peligro de darse de trompazos a diestro y siniestro.</strong></span></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Decidí, sin mediación divina alguna, dejar de torturar mi espíritu y ocupar mi tiempo en menesteres que no permitieran pensar; aunque me dejaría reservado un cortísimo espacio de tiempo a la queja absurda y al cabreo desmedido.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Para la perfecta consecución del párrafo anterior me insistí en salir a correr, en carrera tranquila y sanadora. No sería mala idea, si tenemos en cuenta que sería ejecutada junto al mar, por un paseo marítimo con palmeras en hilera, y que en una carrera contra el universo en la que sólo compito yo y que sólo me compete a mí, no quedaría más remedio que salir vencedora. Para ello, y buscando accesorios para tal evento, me vestí un conjunto de pantalón corto azul con rayas verticales blancas en los laterales, tres en concreto, y una camiseta ajustadísima, quitadora de respiración, azul con rayas verticales blancas en los laterales, tres de nuevo en concreto (y sigo sin dar publicidad a adidas). Cubrían dos de mis pies unos calcetines cortitos naranja a juego con la uve rara de igual color que iba bordada en el azul de las deportivas (y me mantengo en mis trece de no dar ahora publicidad a nike).</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Como últimos complementos necesarios para tan magno acontecimiento en una mano llaves de casa, en la otra el reproductor emepetres, y alternando como un malabarista con el pulso perdido, también dinero por si mi carrera me llevaba a poblaciones tan lejanas que debería volver a casa en un taxi acondicionado como ambulancia con suero reparador incluido.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify">Con el firme convencimiento de ir bien bonita me sorprendí con una declaración de amor cuando me vi en el espejo del ascensor, lástima que una vez más me rechazara.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Comencé la carrera con tal gracilidad y exquisitez de movimientos que me iba piropeando a mí misma desde el subconsciente, que por definición y pena es el que no llega a ser consciente, hasta que por mediación divina -ahora sí- se levantó viento -de la siesta, supongo- a favor, con la consiguiente ayuda empujadora pero haciendo que mi largo pelo se disfrazara de antifaz e hiciera mi visión intermitente, con una molestia de tal calado que dispuse en sacarlo uno a uno ponerlo bajo una piedra para a la vuelta recuperarlo y proceder a su injerto. Y continué.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Tras tres cuatro cinco pasos comenzó un leve dolor en el músculo que contribuye al movimiento, al sexto paso no pasó el dolor sino que se acentuó, hasta tal extremo de agarrotado estaba el gemelo que decidí extraerlo y dejarlo reposar en un asiento con respaldo de madera de wengué que por allí encontré. Siete pasos di cuando lo siguiente oí:</div><div align="justify"></div><div align="justify">- Mi estimada contenedora, de procederes sin sentido te tengo por tal, pero ¿no oiste la congoja tan brutal que han de soportar cuando a los gemelos a ti te da por separar?. Anda, sé benevolente y déjame junto a él o acércale a la equidistante pierna que yo le zurzo.</div><div align="justify"></div><div align="justify">- No puedo querido gemelo -dije con la respiración tan entrecortada que casi ni articuladas salían las palabras- pues creéme si te digo que este grácil correr ya me es imposible detener. </div><div align="justify"></div><div align="justify">- Pues si en esas estamos, yo gemelo de tu pierna izquierda te digo que mandaré tal cantidad de dolor a tu cerebro por mediación de un nervio insultón que no volverás a sentir pierna en la que yo esté. Di.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Paré en seco sin expresar asombro, le saqué amablemente con su beneplácito y le dejé junto a aquel que siete pasos atrás quedó.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Proseguí lo ya iniciado. El movimiento ahora, ya sin gemelos no era tan elegante, pues las piernas padecían de temblequetosis y costaba mantener el equilibrio en cada zancada ya que cada una seguí su propio rumbo.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Dedos hinchados fue lo siguiente. Como solución inicial intenté levantar brazos, manos en alto, para que el riego sanguíneo continuara con su circular alegre y aunque a bote pronto era gran solución no dejó de ser una antiestética visión ver a un bulto calvo con piernas incontroladas y manos en alto. Por lo que consentí en arrancarme dedo a dedo, con todo el cariño que me fue posible, y dejarlos metiditos en las arruguitas tronqueriles de una palmera, la sangre le daba un toque chic que nunca antes imaginé.</div><div align="justify"></div><div align="justify">En el bonito elegir del vestuario olvidé el sujetador deportivo y dado que por cada 1,5 kilómetros que recorre una mujer su pecho rebota 135 metros -noticia real- decidí dejarlas descansar sobre las luces intermitentes de un semáforo.</div><div align="justify"></div><div align="justify">En un corto espacio de tiempo me fueron molestando los auriculares que caían sin compasión, ayuda me dieron a los que pedí que me los grapasen a las orejas o ese picor de ojos que hizo que los dejara tranquilamente descansando sobre una papelera o los brazos a la espalda atar para su movimiento apaciguar. En cambio nada tuve que hacer con la nariz pues de puro golpe atronador fue despachurrada para mi interior, espero no resfriarme nunca.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Sabedora de que no lograría apaciguar mi espíritu antes de perder toda la compostura enterré mi alma en la arena, a pocos centímetros -pues una vez enterré una a diez centímetros y nunca más se supo- no vaya a ser que se produzca arrepentimiento de ésta -yo- y ya no pueda encontrarla.</div><div align="justify"></div><div align="justify">Vencí en la carrera, más la vuelta a casa fue una odisea, no encontré órgano alguno así que me fui chocando con todo aquello que encontré, en fin... mañana vuelvo por si algo encuentro.</div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div><div align="justify"></div>Larhahttp://www.blogger.com/profile/02017451188593448479noreply@blogger.com