<body><script type="text/javascript"> function setAttributeOnload(object, attribute, val) { if(window.addEventListener) { window.addEventListener('load', function(){ object[attribute] = val; }, false); } else { window.attachEvent('onload', function(){ object[attribute] = val; }); } } </script> <div id="navbar-iframe-container"></div> <script type="text/javascript" src="https://apis.google.com/js/plusone.js"></script> <script type="text/javascript"> gapi.load("gapi.iframes:gapi.iframes.style.bubble", function() { if (gapi.iframes && gapi.iframes.getContext) { gapi.iframes.getContext().openChild({ url: 'https://www.blogger.com/navbar.g?targetBlogID\x3d13908603\x26blogName\x3dcoloquialmente+hablando\x26publishMode\x3dPUBLISH_MODE_BLOGSPOT\x26navbarType\x3dBLUE\x26layoutType\x3dCLASSIC\x26searchRoot\x3dhttp://coloquialmentehablando.blogspot.com/search\x26blogLocale\x3des_ES\x26v\x3d2\x26homepageUrl\x3dhttp://coloquialmentehablando.blogspot.com/\x26vt\x3d-8215589583316168414', where: document.getElementById("navbar-iframe-container"), id: "navbar-iframe" }); } }); </script>

About

"Sed ut perspiciatis unde omnis iste natus error sit voluptatem accusantium doloremque laudantium. Nemo enim ipsam voluptatem quia voluptas sit aspernatur aut odit aut fugit, sed quia consequuntur magni dolores eos qui ratione voluptatem sequi nesciunt."

viernes, julio 29, 2005 |

Con franca y altanera sonrisa Germán Vetusto Villacuesta Orestes abandonó este mundo; no sin antes agasajar a los que a allí se congregaban con un magistral corte de manga. Con tanto impulso fue ejecutado éste que la mano que agarra brazo que hace ángulo quedose pegada a éste para siempre -entiéndase siempre en su más estricto sentido de eternidad-. Y habló, al mismo tiempo del gesto, así:
- Sin más dilación ahí se pudran los que de aqueste lado se quedan.-

Y dicho ésto entornó ojos, de forma tan vehemente que hasta a la muerte, por allí rondeadora, sorprendióle por su premura, que no era su señalamiento de "tú muerto ya estás" hasta la noche más prolongada que es cuando ésta gusta de asignaciones de "tú a ti te ha tocado". Éste entrecomillado, que atrás va, fue entonado con un dejo claramente gaditano, hecho éste que propició la franca y altanera sonrisa del que está sin vida, o al menos eso figurose la extremamente alterada muerte.

Dieciséis largos días con sus dieciséis largas noches tardaron los heredantes, luego desheredados no sabientes, en dar con envoltura capaz de acoger gesto de mano sobre brazo haciendo corte sobre parte delantera de codo, y seis días más con sus seis noches más tardaron hacendosos funerarios en vestir al no vivo. Por último, los dolientes piden, en íntimas exequias, dos deseos que órdenes son, uno que fuera clavada la arqueada negra caja con doscientos cincuenta mil clavos con cabeza y punta de ligero acero, y dos que entonen los martillazos que clavan melodía fúnebre o réquiem... y que rápido sea todo, íntimo para no estar y rápido para acabar.

jueves, julio 28, 2005 |

Conocí un tipo al que le molestaba en exceso que le tocasen el pelo,
por ello, debido a ello,
siempre pedía que le cortasen el pelo al vuelo. Así que paseó
su personal cabeza cubierta de heridas a
las que nunca dejó cicatrizar
ya que éstas volvían a sangrar
en el siguiente corte al vuelo.

Un día, con enorme sentido práctico, aprendió
a suturar heridas e
inventó un complicado sistema de espejos-laterales,
posteriores, transversales, verticales, anteriores, mágicos, centrales, equidistantes, trágicos, oblícuos, horizontales, gemétricos, planos, lineales, traslaticios, angulares, planos, coloreados, triangulares, curvos, lánguidos, geométricos, espaciales, sólidos, líquidos y gaseosos....
-que le permitió el cosido de éstas que por
encontrarse en el cogote
no eran de fácil sutura -las pobres-.

Conocido este asunto,
se hizo moda el corte al vuelo.
El barbero se enriqueció y
elevó su técnica haciendo dispersos cortes con los ojos tapados,
así como otros tantos subido en bicicleta de una sóla rueda o
agitando tijeras al estilo un dos tres cuatro.... maaaaaaambo.
El tipo abrió un local junto a la barbería al que tituló
"Se suturan las heridas producidas por el tipo de aqueste lado".

Junto a este último local abrió otro, un sociólogo de hermosa melena, recién llegado de
los E.E.U.U., al que tituló
"Sociólogo que estudia el caso de los dos locales de aquestos lados".

miércoles, julio 27, 2005 |

padezco de distorsión - la negociación

-La negociación será muy dura, exenta de concesiones, violenta si se tercia, repugnante e inclasificable, rígida hasta el dolor, pero necesaria e irrevocable en su resolución.

He pensado para mis adentros, mientras, al entrar en casa volvía a ver esa fila negra ordenada y nerviosa compuesta por varios cientos de miles de millones de hormigas que corretean a sus anchas por mi recién adquirido hogar; y con los brazos en jarras, pie dando taconazos secos y leves aunque firmes en su proceder, mirada asesina de asustar hasta producir la muerte con mueca que hace morir, también de susto, al que en primer lugar pusó esa mirada asesina, es decir, yo misma, he dicho así:

- A ver... se me paren todas y negociemos, esta situación, como muy bien saben, es insoportable para ambas partes. Pero advierto que negociando soy una bestia.

Tengo una teoría -una de tantas- aunque ésta inventada sobre la marcha -la de las hormigas-, versa sobre no ampliar el significado de determinadas frases, no acabarlas, no dar todo a entender, como ejemplo vease la última frase "Pero advierto que negociando soy una bestia", si hubiera dejado el punto unas palabras más allá éstas habrían sido algo así como.. "... de lo mal que lo hago" o "...huyendo" o "... asustada", tras este paréntesis, necesario para el entendimiento, retomo.

La portavoz de las hormigas -sé que ese era su cargo entre sus congéneres por el eslogan que llevaba en la camiseta, éste decía así: "soy la portavoz"- ha dado un minúsculo pasito, aunque suficiente para desviar microscópicamente la fila, y ha dicho así:

- Ifirmitivi. Dinis ligir i hiri.

Lo que traducido viene a ser algo así como "Afirmativo. Dinos lugar y hora", de todos es sabido que las hormigas sólo utilizan la vocal "i" debido, en parte, a un error tipográfico de la imprenta que ediciones sm nunca tuvo a bien corrigir en sus "vacaciones santillana" -lo he dicho cantandillo- y también a no se sabe qué manipulación genética sufrida en no se sabe qué época a base de no se sabe qué, o lo que bien podriamos llamar "no tengo ni la más remota idea". Aclarado esto retomo.

Así que, ante mi estupor por no causarle pavor, le dije así:

- Usted, ustedes... ustedas todas -nervioseaba yo- reunámonos ipso facto -"ipsi ficti" que dirían ellas-.

Y sin pensárselo media vez -no alcanzan a dos, tengo una teoría para explicar este hecho, pero no puedo exponerla aquí... shhhhh temo por si me la pisan los del National Geographic y se marcan una serie de documentales a mi costa- me dicen las muy arpías así:

- Cliri, cliri... vi ti primiri gilipillis, nisitris ti sigiimi.

Lo que traducido viene a ser algo así como "de acuerdo" o "ik" que dirían ellas, va, vale, es traducción libre pero considero que llegados a este punto no voy a ser tan sumisa y decido revelarme aunque ésta sea un tanto inadecuada y sin repercusión, pero yo decido el grado de mi revelación, además guardo parte de mi rabia para ser una auténtica bestia en la negociación, ésto ya lo dije antes.

Las acompaño al salón de actos -antes conocido como salón a secas pero ante la magnitud que toma el acontecimiento decido llamarle "salón de actos"-, les sirvo café, una taza para mí y otra enorme con pajitas diminutas para ellas. En un extremo de la rectangular mesa me sitúo, ellas al otro extremo, todas juntitas en una silla, a la cabeza está la reina de todas las hormigas -lo sé por la corona que luce además de la camiseta en la que adivino a leer "sii li riina"- ésta con micrófono amplificador en mano o pata dice así:

- Di grindillini.

Omito traducción por deseo expreso de mi misma y de mi ego.

De acuerdo, pensé, primer asalto ganado, hormigas 1, la que escribe 0, pero aquello era sólo el principio de una larga negociación y yo soy perspicaz, audaz y todo lo que se me ocurra acabado en "az". Así que dije así:

- Señoras, señoras no olvidemos las buenas formas. Pongamos los ases sobre la mesa -creo que no entendieron la expresión o les debió parecer una estupidez porque no dejaban de reir y yo que sólo oía sus jisjisjis- este lugar me pertenece a mi y a mi banco por lo tanto y por lo tonto ustedes deberían abandonar este lugar, además...

Pero ellas interrumpieron con un sonoro alarido, si a un alarido de una hormiga se le puede llamar sonoro, y dijeron así:

- Ñi tini i litimini li qiinitinbi....

No reproduzco más puesto que fue del todo ininteligible, pero, sin abandonar mi gesto de superioridad -falso- les dije así:

- Jiigin istidis cin... (juegan ustedes con...) ventaja, son más y con más mala leche, sin ofender. Abandonen la casa, háganme caso, soy más fuerte, más alta, más.. un montón de cosas que no enumeraré por no aburrirlas, ¿qué me dicen? prometo buscarles un mejor hogar, incluso alimentarlas de por vida, pero lejos de casa, ¿qué? hablen.

Cuchichearon durante unos interminables minutos unas con otras, otras con unas hasta hacerse un lio ellas mismas por lo innumerable de su número... hasta que la reina, con corona, dijo así:

- Ni ni i ni. I cintimis cin vintiji sí, si ti hi icibidi el fliiiisss fliiiiissss jiditi.
Así dijeron "no, no y no. Y contamos con ventaja sí, se te ha acabado el fluss flusss, jódete" las muy usurpadoras sabían del final de mi matabichos, así que ellas, sabedoras, disfrutaban de su victoria. Pero, como dije anteriormente y no mentía, negociando soy una bestia -y sí ahora terminando frase-, así que eché mano al primer bote, éste no era otro que el pronto limpia muebles, y les reproduzco lo que así dije:

- Ustedes, ustedes.... ¿han probado pronto limpia muebles el más eficaz limpiador de muebles y últimamente otro tipo de materiales más modernos ya que se impone la moda de nuevos materiales en los muebles como el metal y y y.... otros? -sí, vale me lie pero estaba nerviosa, al fin y al cabo era una negociación- así que despídanse -primer error, ya que si las dejo despedirse una a una muero antes que ellas- recen lo que sepan -segundo error, quién sabe de sus interminables rezos en ies- encomiéndense al dios hormiga y mueran niñas.

Y dicho esto, y callando por no cometer más errores en la negociación, las rocié con pronto limpia muebles. Y es que tras la negociación perdida, soy una bestia.

martes, julio 26, 2005 |

De señor con coloreada parte trasera.

Solrac camina de espaldas, en el semáforo de Gran Vía esquina Reyes Católicos hace su particular espera de cambio de muñeco privado de la capacidad de movimiento a muñeco con piernas andantes; y éste que nos ocupa procede de igual forma que en el poste anterior, supone al muñeco en colorado por número de viandantes que adivina reagrupados ante el burro plano a rayas blancas tumbado, y en esa actitud -que no posición espaldera- juega a adivinar movimientos en sus congéneres, y una vez ésta se ha producido él acompaña al resto en el pisoteo generalizado del burro, hace acopio de miradas e incluso interjecciones a su andar trasero que luego anota en su colección "interjecciones a mis andares de espaldas" por diversión que ya toda disconformidad está superada pues ya a tal o cual interjección responde con la misma pero con elevado tono de voz y una divertida elevación del labio superior que reune con nariz y bate de izquierda y derecha su cabeza, así decidió hace tiempo responder ante miradas observadoras amenazantes o dichas con interjecciones.
En éstas está cuando llega a su mañanero destino, pica timbre de espaldas, se eleva en los tres primeros escalones de espaldas, pica dos veces, por asegurarse, timbre de ascensor de espaldas, en el no sabe a cuál dar la espalda, a espejo o puerta, así que cierra ojos gira unas cinco o nueve veces, contando hacia atrás hasta siete para distraerse y no hacer trampa, y al parar allá queda sin trampas dando la espalda a lo que contó. Ya llegado en destino se tramposea durante dos segundos, sólo se permite cuatro al día,y de reojo mira placa "Doctor en psiquiatría biplana, Carlos Sos" pica timbre palpando, cruza brazos descansándolos y espera.

- Buenos días -le dice la que abrió la puerta.

- Buenos días, tenía cita consultoril a esto, a esto... de estas horas -le dice el que esperó tras la puerta.

- Oiga señor,estoy aquí, oiga ¿podría girarse? ...no puedo verle la cara.

- ¡Ay mi desconocida dama, distinguida en cuanto la sobrepase!, es ese el motivo de mi visita a este aquí, años ha pasado mi adorada esposa rogándome hiciera una consulta médica por lo que ella creía un problema, ya ve... -y sonríe sin sonido y asiente pero sin ser divisado por lo que no es comprendido- siempre creyó que debí poner tratamiento a esta mi forma de andar siempre creí que la haría desistir, ya me lo hizo prometer cuando de espaldas pedí su mano y cuando también de espaldas puse un anillo que por palpar no ayudó y que por no ver cayó varias veces al pavimento antes de, palpando, acertar al séptimo u octavo intento. Esto que ella ve como impedimento es ya elemento cultural en mis ancestros, ya mi bisabuelo anduvo de aquesta manera, ya mi abuelo y ya mi padre, que sólo se lamentó cuando de espaldas intentó ver la primera imagen en televisión y ésta que fue el primer paso del hombre en la luna quedó de espaldas a él. Hace unas semanas hastiada ya, ella, convino también darme la espalda y desde entonces ni comer ni caminar ni hablar ni amar podemos juntos pues ella no está lidiada en este asunto, y esto en resumen es por lo que me hallo aquí.

La desconocida, más tarde distinguida, abrepuertas desconecta su pensamiento y saca los auriculares de sus pabellones e invita amablemente al paciente de espaldas a dirigirse, indicándole minuciosamente -pasillo tres pasos adelante, gire a la derecha, continúe seis pasos, dejará tres puertas a un lado y cuatro puertas al lado contrario, atravesará una cocina, tenga mucho cuidado pues estamos en obras y cayó una pared, la que da al patio de luces, tras la cocina se encaminará por un pasillo y al final del mismo se encontrará con la puerta de la consulta con diván del doctor, y por favor no olvide, le dijo, que no existe pared y podría caer al vacío, ocho pisos de vacío-.

Mientras se encamina de espaldas por pasillos dobles, ya queda vista la señora abrepuertas, y ésta retoma pensamientos y continúa limpieza tras obra.

Unos pasos más adelante se oyó un estruendo atronador. El señor andante de espaldas en esta posición caminante se incrustó de forma violenta un perchero de brazos puntiagudos, comprado en Ikea para adornar la minimalista nueva consulta, entre lomo y lomo espaldero de forma que ante médico divanero y señora abrepuertas y policia de barrio y juez levantacuerpos y esposa plañidera quedó éste de frente.

lunes, julio 25, 2005 |

Soy con usted
la que a su lado fue admirando
y sus pasos dando;
y tanto fui
que a equivocar los míos di.

Soy con su grito apartada
en vilipendio denostada y
con la sangre helada
pero yo
soy con usted.

Soy con usted
en esto y en lo otro
y en lo de más allá
que ya no está,
entonces
yo era con usted.

Soy avenida en gesto,
el que estático afuera se ve,
pero el que queda dentro
es fuego apagado en disgusto, en eso
soy con usted.

Soy con usted
en lances ya frustrados
uno que el alma me arrancó
otro que la suya a salvo dejó.

Y yo,
yo quedó de usted.

jueves, julio 21, 2005 |

mi sueño
Tengo un sueño recurrente, se me repite a través de los años que componen mi perfecta y feliz existencia, y éste versa sobre una posible hecatombe que asole la tierra y consecuentemente con la raza humana pero, mire vos, que sólo sobrevivo yo, por lo tanto, de mí dependería instruir a las generaciones venideras (no me pregunten cómo hay generaciones venideras si sólo quedé yo porque no lo sé, pero si es una pregunta esencial para continuar con la lectura diré que éstas aparecen por generación espontánea) todo el conocimiento que el hombre ha acumulado a lo largo de toda la historia, y aunque no quiero ser intencionadamente catastrofista, ésta no sería una solución loable ni viable. Y es que durante esos años a los que antes me referí como "perfecta y feliz existencia" mi conocimiento acumulado es prácticamente nulo, salvo arreglar enchufes, poner lámparas, ser la reina indiscutible del manejo del taladro y princesa en el intento de una instalación de gas, o el llevado de dos cajas (una en cada mano) conteniendo entrambas cinco mil folios, o ser increiblemente hábil para el desenredo de cables, mi conocimiento, como anteriormente les dije, desgraciadamente es nulo, ahora sin prácticamente.

Pero es mi sueño y su desenlace me pertenece, pues imagino el proceso de enseñanza y lo primero que se me ocurre es, y suponiendo que la hecatombe es una señora hecatombe de la leche que lo ha dejado todo a tomar por culo, comenzar por la construcción de lugares -comunmente conocido como arquitectura- para el cobijo -comunmente conocidas como casas- de los treinta y tantos que alegremente, con margaritas en el pelo, habitamos el planeta pero cuando este hecho cobra vida en mi mente -comunmente conocida como mi linda cabecita- se parecería al barrio pobre de Stonehenge. Así que desechado el aprendizaje y posterior puesta en práctica de la arquitectura o cualquier otra arte me dedicaría (a ti) o a la contemplación y a ser una auténtica asceta.

Va, vale ahora estoy escribiendo esto en vez de estar dedicada (a ti) o al estudio exhaustivo de la física cuántica, o a la termodinámica nuclear, o incluso la química más básica, o cualquier otra ciencia compuesta, mea culpa, pero estaba en la terraza, en el suelo, sin luz, salvo la de esta pantalla y corre un aire tan encantador, tanto que se me olvidó, de nuevo, lo de la acumulación de conocimientos tanto prácticos como teóricos para la posible hecatombe que bla bla bla bla me dejará como bla bla bla del conocimiento.

Por lo tanto, y atendiendo a lo anteriormente expuesto, recomiendo a la raza humana que si deciden acabar con un plumazo este mundo, no me dejen a mí como guardiana del conocimiento y posterior responsable de su extrapolación para la continuidad de la especie.

miércoles, julio 20, 2005 |

Al tiempo que pasa y que te olvida
le invito a la premura en ejecutar
su vocación en el pasar.

Resolvamos disputas en memorias
que sin haberse consumido
en garantía,
tienden ya a dejarme surco.

Supongamos e imaginemos
en lo primero
que me transparento
en lo segundo y finalizando
que estuviste en un no saber,
con otorgado don,
para no ver a través.

Hecha un cuatro con frío instalado
a la espera de ser un uno,
altivo, desafiante, sabedor,
distante, desmemoriado.

Al tiempo que pasa y que te olvida
le ayudo con empujones secos a mi premura.

Ella martes, julio 19, 2005 |


- Me sorprendió cuando me dijo eso de "es que yo sin ti no sé dónde ir". Y es que me lo ha revolucionado todo, desde mi vida, mi ropa, mis relaciones... todo, y yo así no puedo vivir, no puede pretender pasarse la vida pegada a mi pierna -le dijo mientras dirigía vistazo a ésta.

- ¿No has probado no sé... trasplantarla? -le increpa vigorizando la cuestión.

- En un principio, nada más brotar, pensé sesgarla pero creí que acabaría desapareciendo, más tarde comenzó a hablarme en verso, con rima, por lo general, asonante, y de ahí que di comienzo a una extraña relación, amo con pierna con rama, y creyéndola un miembro más, que no de nacimiento pues los que lo eran no me hablaban en verso, pasó a formar parte preciada de mi vida.

- Entonces, querido amigo, lo tienes crudo -le dice manos en bolsillos, brazos rectos y hombros cubriendo cuello.

- Eso mismo creo yo. Era, al inicio, un pequeño brotecito tierno y hasta agradable que se instaló en mi pierna, pero sucede que la muy usurpadora fue creciendo, y ya mide metro y medio, y ahora va en paralelo a mi brazo en cruz. Pero, igualmente, sucede que iniciamos charlas, la rama de olivo y yo, ella me hablaba en verso, al principio reaccionaba éste con el que hablas indignado por su atrevimiento y comportamiento pero al pasar el tiempo acostumbrome y yo no podía dejar de escuchar atentamente cada uno de sus versos para luego ir descifrándolos y memorizándolos hasta hacerlos míos. Y, ahora, por tercera vez sucede que sólo quiero que me diga me hable me comente me comunique me trate me concerte me articule versos me.... -suspira e inspira seis centímetros cúbicos de aire- escucha, ayer, sin ir más lejos, me dijo:
"al que está arriba,
que es mi dueño,
aunque esté parlante
yo.. me duermo"
-y vuelve a suspirar-. Y calló en dulce sueño, lo noté porque no habló más.

- Pues, querido amigo, claudica, admite y cede. -le dijo mientras intentaba darle una palmada en la espalda de aprobación reprimida por la extensión de la rama de olivo, así que rodea a éste y da palmada en el hombro equidistante-. Hace unos meses, ahora sé, comprobé miradas, gestos, actos, rasgos a tu rama. Incluso comprobé, estupefacto, como incitabas leves movimientos al músculo sobre tu fémur, y así agitar los brazos de tu rama de olivo para que sus hojas rían en vaivén y tú esbozando una sonrisa con ganas de abrazo. Estimado amigo, claudica, admite y cede.

- No me creas, no me creo, pero... creo que la llevo dentro, a la rama. Escucha y mira -y mueve caderas que agitan rama y ésta parece que ríe.

Vendetta lunes, julio 18, 2005 |

Hoy le recordé recogiéndome de casa cualquier sábado por la mañana para comprar ropa donde yo elegía dónde y qué comprar, -se fiaba de mi gusto, siempre me dijo que poseía un estilo especial y que incluso mi manera de gesticular o de sentarme me hacían diferente, que poseía el don de saber estar y saber mirar y que al simple hecho de apoyarme sobre una barandilla le daba un toque mágico- el ritual durante mucho tiempo fue el mismo, al sentarme en el coche me decía:
- Hoy me vas diciendo los nombres de las calles por las que pasemos o nunca lograré aprendérmelas y no sabré jamás circular por la ciudad.
Lo que a primera vista era simple se convirtió en el más puro de los deleites, cuando mi parte mala, que no yo, le hizo decirle ante la primera arteria que cruza la ciudad:
- Mira esta es la Reyes Católicos -cuando en realidad era La Redonda- memorízalo que no se te olvide, ahora entramos en Recogidas -Gran Capitán para el resto de los mortales-, esta que cruza es La Antorcha -inexistente al menos que yo supiera-.
Complaciéndome en mi pequeña malicia al pasar por la misma calle le cambiaba el nombre que le había dicho en la anterior y ante su "¿pero no me habías dicho antes que esta era San Jerónimo?", yo respondía con cara de tragicomedia "ay que no das una, esta siempre ha sido Pedro Antonio de Alarcón a no ser que te empeñes y se lo cambiamos, por mí... préstame atención, mira esta es....".
Esto se prolongó en el tiempo; él, lógicamente, seguía sin saberse las calles, mi parte buena -mi yo real, antes abatido por dejarse vencer por mi parte mala-, y que mi madre amenazó con contárselo, hicieron que un día, sin parar de reir, le dijera el verdadero nombre de las calles y le descubriera mi divertimento, al finalizar esa nueva mañana de compras él admitió que le eran más divertidos los nombre que yo les ponía a las calles.
Con él también descubrí la manera para que cuando ibamos andando por los pasillos de la facultad yo hiciera un requiebro y le dejara al lado de alguna chica y con la misma conversación que llevábamos él y yo, al darse cuenta miraba hacía atrás, me esperaba y me decía "tú eres mala, pero mala disfrutadora", y yo le explicaba que si no creía que merecía la pena el magnífico ratito que me hacía pasar entre mis requiebros y sus conversaciones cortadas con toda la que fuera por el pasillo.
Años más tarde se produjo la vendetta, un día él y otro amigo fueron a recogerme a casa, íbamos a una fiesta, todo fue tan precipitado y me vestí tan deprisa que dejé la falda, en su parte posterior, en comunión celestial su parte baja con su parte alta, casi podían besarse el bajo de la falda con el botón que la cerraba. Se fueron riendo todo el trayecto y ante mis preguntas me decía "tranquila, tranquila cuando lo sepas tú también te reirás, vamos... se reirá todo el que lo sepa, pero sé paciente...". Y me reí.
Aún hoy, cuando nos vemos, me dedica la más sincera de sus sonrisas y suele decirme "niña no te soporto cuando estás de guapo subido" -aunque esa frase no es suya-.

jueves, julio 14, 2005 |

Contaba Aquilino apenas unas dieciséis horas de vida cuando, ante el asombro de los ante él congregados, dijo:

- Esto... se me apartan de la línea directa de donde me ha de llegar el aire, pues han de saber que me hallo dispuesto al inicio de mi respiración. He dicho.

Y tras que se hizo el silencio en desaliento, papá, que se hallaba junto a la chimenea y mamá, existida ésta de nalgas al recipiente contenedor del neonato se cruzan miradas sabedoras y se guiñan el ojo ya no mirante, e instalados en el disimulo en frase que esconda la intención, dice la mamá:

- Señores estoy a pocos segundos de caer en un profundo desmayo, posiblemente al despertar ustedes ya no estén aquí, pero antes permítanme hacerles partícipes de una terrible maldición que acecha a nuestra familia y que nos obcecamos en ocultar cautelosamente y que una vez, de forma fortuita, descubierta paso a relatar; han comprobado como él ahora dieciséis horas nacido ha comenzado su respiración tras de esas horas salido del vientre, de hecho en lo que resta de vida podrá respirar a su antojo o dejar de hacerlo también a su antojo, sin que ello suponga menguamiento de cualquiera de sus facultades presentes o adquiridas, dicho lo cual procedo al desmayo anteriormente anunciado.

El sonido de la mamá desparramada por el entarimado hizo que algunos de los presentes pudieran, por fin, parpadear y uno, el de la lengua más larga, dijera de esta forma:

- Quizá mi lo que ahora diga desentone pero -inquiriendo a los presentes- ¿he sido el único que ha oido al neonato hacer tal aquel comentario?, ¿sólo yo le oí hablar?.

Atónitos el resto callan, la mamá duerme desparramada, el papá enciende habano y Aquilino decide que agotado de respirar ha de descansar.

- A los presentes les digo que podrán situarse nuevamente donde gusten pues, de momento, dejo de respirar. He dicho.

Con sal en los dedos. miércoles, julio 13, 2005 |

Ando sonámbula, descreida
ando imbécil.
Ando sin sentido práctico
fingiendo la forma
en que no engendre un dolor sonoro.

Ando siniestra en obscuros terrenos,
el de saber.
Aquejada de no querer,
el saber,
agujereada en donde no creí
y no supe
del saber.

Ando absorta contemplando
que si me aparto
luzco de mayor tamaño.

Sé de un lugar
donde me aprendo, y me gesto
un momento cuasi eterno
en donde apartar tu mitad visible y
en donde me abandone
en un mar eléctrico
que me saque los restos
de las vueltas que olvidaste.

Todos los días
entra en mi alma,
inequivocamente, dos veces, y
me la conguja
me la divierte
me la articula
me la desordena y
yo ando ordenando conservas
por tamaños
por colores
por sabores
por molestos.

En lo antiguo
afirmo que acontece,
sin necesidad de demostrar,
un andar imbécil
copiando al del tipo
que por mi ventana vi.

Y él, que se perdió
en un símil,
anda
derrotando alivios.
Y, yo,
yo ando imbécil.

martes, julio 12, 2005 |


Esto dejó de preocupar cuando el agua de la lavadora decidió seguir su propio rumbo en la vida e iniciar nuevos caminos que, sin esperárselo, la han llevado a ser recogida por ésta que escribe.
Los muchachos que me trajeron los electrodomésticos preguntaron gentilmente:
- ¿Quiere que se los instalemos?
Yo, casi llorando de felicidad, dije:
- Si son tan amables....
(Lo que no dijeron es que dejarían la salida del agua a unos cuantos palmos de distancia del desagüe, ayyy pillines...)

Sin title domingo, julio 10, 2005 |

Parte I - Sin title.

- ¡Thorko, maldita sea, abre la puerta! -su grito se oyó más allá de los muros y en su huida éste se cruzó con otros gritos, pero no se reconocieron y se perdió en un bosque marrón que tenía sólo hojas marrones y se fue a dar contra los troncos en intersecciones imposibles de vaticinar.

El estúpido espolique posee un oido sordo y otro sigiloso, pero el grito, el que se perdió, antes de atravesar los muros se le metió por el oido sordo y al no saber este de gritos corrió hacia el sigiloso y al atravesarle le volvió sordo como su equidistante.

- ¡Maldita sea, Thorko, abre la maldita puerta! ¿es que tu maldito oido sigiloso no sabe?

En jarras, ante el estúpido, la condesa Bathory le grita por segunda vez, éste se gira por el oido sigiloso pero este se volvió sordo, así que con el ojo de niebla, el otro de eclipse, le sigue la huesuda mano que le brinda la posibilidad, látigo en mano, de abrir la puerta. Brinca de uno y con la pierna tiesa, la otra inexistente, y el brazo apoyado en una madera, el otro que se quedó sin enganches al hombro por eso anda sin dirección libre, se dirige a la puerta. Atraviesa el hall sin pisar las baldosas rojas, pisadas por la madera, él las blancas, y abre la puerta madera apoyada en la barbilla.

- ¿Qué desea? Bien, dígame..... hábleme hace frío, empieza a nevar.

El estúpido recuerda que no oye por ambos, así que pone en línea el ojo niebloso y lee los labios de la muchacha titiritera, de frio que no de funambulismo. Y sabe que dice que pregunta por alguien, pero no acierta a entender el nombre.

Se dirige a la sala negra del ala este, ahora alternando de forma contraria las baldosas, madera vs blancas, él vs rojas.

- Condesa una joven con el frio en las entrañas pregunta no sé qué de un camino hasta... no sé condesa ella tirita y yo no la entiendo, en el tiritar pierdo vocales de palabras y las consonantes sueltas no sé abrazarlas con vocales que yo sorteo.

- Haazlaa paasaar -dice vocalizando y sacando lengua roja chorreando sangre.

El imbécil agacha la cabeza y hacía atrás sin alternar ahora abandona la sala.Acompaña a la tiritona tras de ella le empuja con la madera.

- Dime niña ¿qué quieres?.

- Busco a Romeo, en Verona viví un apasionado romance. Antíguas rivalidades ...

- Ya, ya niña ya sé. Pasa y toma asiento y deja atrás el frio y aquí da tanta juventud como sueños arrancaste. ¡Thorko prepara utensilios, trapos y barreños!



Parte II - Cuento navideño.


La condesa Bathory adorna senderos con larga capa roja, desencapuchada ella senderea roces de esquina de capa con árboles y mientras arrástrala barre tierra piedras hojas y sesga cabezas de hormigas reina. Atrás cuatro, ella cinco delante cada vez más, camina a saltitos -rememorando sólo que un dedo desnudo, el único, le recorrió la espalda hundiéndosele tragantos en la corcova-Thorko que en la mano más corta agarra cesta y ésta está en estallido con ser sonrosado rojo dentro que levanta tapa para un dos tres cuatro.. respirar.

- Déjame morderte el cuello, prometo un no roce vertiginoso a la yugular -dijo voz con giro medio de cuello para que ésta quede atrás para cuando él llegue al punto.

- Señora, eso dijo la última vez y aún voy por ahí arrastrándome en sobras de sus baños para reponerme ¿no ve lo delgado y raquítico que me abandona saciada? -dijo adelantando dos pasos en uno medio suyo-. Además su esposo estará a punto de llegar y no querrá que la sorprenda con dos finos hilos de sangre de sus afilados colmillos parte abajo bailando en su labio inferior. A menos que su diatriba sea mando yo sigo aquí atrás, señora.

- Maldita sea, Thorko, aburres y no me alcanzas. Replicas y replicas y más réplicas... aburres querido Thorko.

Ya, ella cuatro él cuatro para cinco atrás, la condesa gira cuello largo a la izquierda y para en seco, ya él cuatro para tres atrás párase también en seco y careciendo de cuello gira todo cuerpo a la izquierda, pero no divisa nada, no por falta de cuello sino de ser tercios menor que otros -de paso ya parado golpea tapa que el ser de dentro, sonrosado él, continúa poseyendo respiración-.

- Señora ¿por qué para? ¿acaso viene en origen una desgracia que no alcanzo a ver, señora dígame algo no ve que desde aquí yo no puedo ver?.

- Maldita sea Thorko... -dice ésta sin giro de cuello, que aún lo tiene dirigido a lo que vió- mira allí -y señala mano fina huesuda tras largo brazo en dirección a lo que vió-.

Unos tres árboles, sinuoso sendero y dos metros y medio allá se divisa loma abajo columna de humo. Con un toque, como de tecleo de dedo, la condesa señala y redirige pasos con fija mirada al lugar elegido.

- Thorko sígueme, diviso lugar de combustión.

- Señora se hizo tarde, me tiene caminando cuatro atrás desde no sé cuándo... señora..

Prosiguen lo comenzado cuando la condesa remontada la loma sonríe relamiendo labio inferior -sobre el que bailan hilos- y divisa abajo una casita con seres, sonrosados como el ocupante de la cesta, alza capa para su frenado cuesta bajo y mano en alzada indica sea acompañada.

Junto a la casita, un río y seres diminutos en hormigueo moviéndose y atareados en diminutas faenas laboriosas. Quieto parao, el juego, se quedan todos al ver condesa veloz resbaladiza loma abajo y trás ella mediano hombre con cesta y tapa movible.

Al llegar miradas cruzadas asombradas unos de otros u otros de unos. Tras de venir la condesa toca con dedo huesudo el cachirulo del ser más próximo.

- ¿Qué llevas ahí ser de barba blanca? -dijo la condesa amortizada tocando un cachirulo color rojo.

- Bienvenidos sean seres grandes y eso que toca, señora es un sombrero, ¿desean entrar en nuestra humilde morada?, algo podrá ser ofrecido, parecen agotados de senderos y...

- Primero -dijo adelantándose otro ser de igual estatura- hemos de presentarnos, éste que habló en primer lugar se llama Sabio y aquí atrás se encuentran el resto de hermanos, adelántense y vayan diciendo su nombre, yo soy Bonachón y... vengan, vengan sean corteses...

La condesa clava mirada recaudatoria en los siete seres y relame conciencias mientras frota manos no por frías sino para animar a su sangre, ya alegre, a recorrerla más rápido.

- Dormilón -tras inclinación de cabeza.

Y así hasta completar los siete, que restan -sin menosprecio- Mocoso, Romántico, Mudito y Gruñón se fueron presentando.

La condesa mudita también pero por otros menesteres, levanta mano e indica a Thorko lleve a cabo la misma operación.

- Queridos seres, soy Thorko fiel sirviente de la condesa -y dirigiendo pequeño brazo señalativo-ella es la condesa Bathory esposa de...

- Calla, maldita sea Thorko, y vosotros seres de dónde habeis surgido, nunca supe de vosotros, decidme...

- Condesa Bathory, ya que soy nombrado por sabio, seré yo quien tome la palabra, vivimos desde siempre aquí, al menos, desde donde nuestra memoria rememore. Así que nada nuevo digo, tampoco nosotros nunca supimos de su existencia como seres altos y lo extraño es que días hace hemos tenido, con vos y su sirviente, encuentro y conocimiento de dos seres altos, el caso de no incluir a vuestro sirviente no es olvido pero el hállase en mitad justa de vos y nosotros, bien... retomo, la semana pasada encontramos salvamos alimentamos y cuidamos a una joven, ésta...

- ¿Así que hállase una joven, seguramente con blanca piel, ahí en esa casita? -dice la encabronada ahora ensimismada-.

- Sí condensa, nos relató que huyó de una madrastra cruel y malvada, ahora vivirá con nosotros.

- No debereis preocuparos por ella, yo la cuidaré eficazmente. Díselo tú Thorko -y fija mirada en diminuta puerta por la que atraviesa joven de sonrosadas mejillas de piel blanca y es tal su fijeza que logra ver la sangre de ésta corriéndole por las venas, y relame labio-.

- Sí, sí.. juro sobre mi corcova curva el exceso de disfrute que obtendrá mi señora en el cuidado de la joven de piel blanca y sonrosadas mejillas.

Parte III

- Di, ¿cuánto tiempo podrías aguantar sin respirar bajo el agua? - le dice.

Y bajan, dos, por escaleras acaracoladas de piedra que claman pasamanos, y gritan sujetapiernas. Lleva él, que se desplaza primero, antorcha en mano, pero gira brazo atrás para alumbrar camino y acompañar con luz a la condesa, que desliza y arrastra capa negra que de larga se pierde desde sus inicios.

Apenas luz. Sólo antorcha, ocupando hueco en hierro enredado, que tiembla dibujando luces nerviosas y sombras huidas en piedras salientes que forman paredes.

- Di, encantador Thorko, dime ¿cuánto tiempo podrías aguantar sin respirar bajo el agua? - le repite, pero ahora su voz, en eco convertida, se choca violentamente contra paredes en triángulos que no se encuentran.

- Ay mi condesa, me es grato su trato, pero témome fatal final, que cuando comienza frase con halago suele ser mi final fatal. Y si he de contestar a su pregunta, diría yo que poco, que muy poco aguanto, pero que nunca lo intenté porque ni por asomo a ella me arrimo, que congela extremidades y apaga pasiones, así que retomando lo iniciado digo que nada - y en su soliloquio a medias llegan al subterráneo abovedado.

- Thorko, maldita sea, hubiera bastado con el "nada" del final, ¿por qué alargas frases con las que no dices nada? ¿cómo consigues exasperarme e irritarme de ese modo?... ¡y para, para! sólo son preguntas retóricas que no requieren de ser respondidas, ¿ves? tus modos lungüísticos me hacen alargar frases que no dicen nada. Ven... sígueme.

Y así Thorko arquea ceja y a saltitos, para no pisar la capa que ahora se encuentra, persigue y sigue y acecha a la condesa. Ésta párase en seco, el otro, él que la sigue, pisa capa arrastradora que ahoga e impide una respiración a la primera y ahoga grito que por futuros aconteceres se pierde en un no eco. Ante ella un hoyo profundo, un nacimiento de agua que no desborda de unos dos abrazos. Y la condesa Bathory gira cabeza con mirada devastadora y dice así:

- Ven querido Thorko, acerca mejilla que hunda beso y húndete en el agua -y con dedo acusador señala el hoyo.

- Ay mi condesa que no encuentro ahora frase que alargar.

- Thorko hazlo, ya. No desvaríes como la que esto escribe. Hazlo y hazlo ya.

Y éste que se sabe ya perdido se acerca al hoyo y da vistazo superficial y un saltito que de ridículo encantador es. Y cae. Y se sumerge. Y a los dos instantes emerge coloradito de frío sabiéndose ya muerto.

- Mi condesa, no saldré ¿verdad? -implora agarrando con sus pequeñas manos el borde de tierra que se deshace y desaparece.

- No mi fiel criado hasta el final, no. Es más, marcho, como te sé fiel me marcho y te creo ahí, solo, hasta tu fin. No dejes de pensar en mí. Te dejo la antorcha que te ilumine.








Leí que la vida de la Condesa Elizabeth Bathory será llevada al cine ante lo cual estoy en completo desacuerdo.

sábado, julio 09, 2005 |

Bah, sí, admito que esta mudanza me sobrepasó:
"martes, junio 28, 2005

Debido a sucesos que se escaparon a mi control y problemas de fechas a mis amigos les fue imposible ayudarme con la mudanza, así que tiré de la guía de "incondicionales" y ellos muy amablemente me ofrecieron su ayuda.
El primero en llegar fue Michael Bublé, siempre tan puntual él, impecablemente vestido de Armani y complementos Louis Vuitton. Le ofrecí para cambiarse una camiseta, su mirada clavada en mí fue su respuesta. No se habló más de ello. Sigue por aquí llevando bultos de aquí para allá.
Entrada espectacular de Frank Sinatra, con una sonrisa inmensa y picarona, aunque un poco palido el muchacho. Le hice prometer que nada de venir acompañado de los Rat Pack y "ni hablar -le dije- de aparecer con un grupito de coristas", anda por ahí de un lado para otro, aunque nunca le veo con maletas, queda bonito, canta bien.
Por sorpresa, aparecieron Nine Inch Nails, muy nerviosos, supongo que por la emoción de mi mudanza y por el hecho constatable de que no se puede pasar por el pasillo ya que está todo lleno de maletas, bolsas, todo tipo de continentes y todo tipo de contenidos, y aún más por el hecho, también constatable, de no tener ayuda.
También apareció, pero durante breves segundos, Bessie Smith y nada más vernos dijo "no pinto nada entre tanto blanquito", y desapareció. Nadie dijo nada, nadie se inmuntó.
La Velvet Underground no dejaban de tararear "Here she comes now" y me dicen que soy fuerte, muy fuerte... que puedo con esto yo sola y sonríen cuando les cuento que me instalo en una casa en la que aún no hay muebles y que hay objetos -como un televisor- que sólo alcanzo a levantar o mover pero no transportar y qué no sé cómo lo voy a hacer, en fin... al final también sonrío yo -pero dando gracias a que no viniera la hija de Juan Simón-.
Satie, me acompañó en los descansos en esos en los que me haría desaparecer, le adoro, gracias.
Gracias a todos."


Pero, permítanme preguntarme, si no es agotador que todos los enseres que posean se hallen estratégicamente colocados en el suelo y formando éstos trincheras, pasillos, carreras de obstáculos ,donde sólo existen estos, los obstáculos, y un minúsculo pasillo a modo de "si mueves el pie pisas cedeses, cables, platos, bolsas de desconocido contenido, botes de maquillaje para estallar decorando paredes una vez pisados".... y un innumerable largo etcétera, pues sí lo es, es agotador. Pero, afortunadamente, a veces soy una inconsciente y no puedo dejar de planear de que haré los canapés para la legión de duendecillos que vendrán a colocar todo en su sitio cuando tenga los muebles.

Sólo nos hemos instalado dos vecinos en el edificio -aunque todavía no me he cruzado con los seres, sé que existen- así que sintiéndome aislada y sola, ésta se pasa las tardes enteras -bendito horario de verano de tardes libres- con La Traviata agonizando a grito pelao, así que el jueves que había quedado para cenar, mientras me encaminaba al ascensor oí una voz, -posiblemente de obreros aún terminando detallitos en otros pisos- que ganaba a la pobre María Callas en sentimiento y en volumen, decir "a ver... la culta del primero e que se deje ya de todos esos líricos gritando y nos ponga algo más marchoso o que se compre unos auriculares", yo ni mu, apretando el botoncito del ascensor que me esperan para cenar, pero con cara de "si me llueve un martillo ya sé quién ha sido".

Abrir la puerta del coche, sentarme, ver la cara de mi acompañante casi desencajado que me dice "¿qué te has hecho en el pelo?", fue un maravilloso momento que me hizo recordar que aún no tengo espejos en casa y que claro, mi "yo bueno y compasivo" cuando me estoy peinando al vuelo me dice que he quedado super monísima pero me era conocido que ese "yo... ivo" se pasa un huevo, así que le miro de reojo y le digo "no, nada, niño que... debido a que las ventanas equidistantemente colocadas lo están de forma estratégica hacen que en el centro neurálgico del pasillo se formen unos vientos alisios de cojones, lo de la Dorita no fue nada comparado con mi pasillo, y eso... que me estropean el peinado, ¿qué vamos a cenar?".

Libiamo, libiamo ne´lieti calici jueves, julio 07, 2005 |

La primera vez que la vi me emocionó tanto que esa noche desesperé hasta volver a oirla y tanto que, con cierto tono de gradeza mezclada de sencillez, siempre la canto o la destrozo, según se mire o según se escuche. Para colmo y como acicate, adoro los finales trágicos y claro, Violeta siempre muere.
Y ocurre que cuando Violeta es María Callas rozo durante un instante un pequeño e invisible paraíso.

Otro tanto de igual proceder ocurrió con Carmina Burana.